martes, 18 de julio de 2017

Cuando jugábamos con bombas

El 6 de julio de 1945 se produjo la primera explosión atómica en el desierto de Nuevo México, y en agosto fueron lanzadas las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki. Comenzaba así la era del horror atómico. Y aunque las armas nucleares no han vuelto a ser utilizadas en ningún conflicto, países como EEUU, la URSS y Francia realizaron centenares de explosiones en diversos lugares del mundo, desde el desierto de Nevada hasta Tahití.

Oficialmente, el último de estos tests nucleares (por parte de una potencia occidental) se realizó en 1996.


¿Bi...kini?

Una palabra desconocida para casi todos hasta que en 1946 la Marina de EEUU hizo explotar una bomba de 21 kilotones en el atolón de dicho nombre. Estalló a 27 metros por debajo del mar y provocó un nivel de radiactividad tan alto que los indígenas de las islas cercanas tuvieron que ser evacuados. La explosión en Bikini inspiró el nombre del bañador de dos piezas.

Cobayas con cuernos.


Ocho cabras fueron usadas para estudiar los efectos
de la radiactividad sobre los seres vivos. Todas murieron en un espacio
de siete días.

Canasta de acero.


Jumbo es el nombre que recibió esta carcasa diseñada para recubrir el plutonio durante la primera prueba atómica, conocida como Operación Trinity, realizada en Nuevo México en 1946.

Un globo pinchado


La onda expansiva de la explosión de Trinity alcanzó un radio de 400 km, y provocó incluso la destrucción de varios dirigibles de vigilancia.

El corazón de la bomba


Bautizado como Gadget, este fue el primer artilugio explosivo que, dentro de la carcasa Jumbo, estalló en 1946. Los operarios están tan tranquilos porque el dispositivo aún no había sido completado.

El mayor espectáculo.


Los observadores usan lentes durante una de las 29 explosiones realizadas en Nevada en 1956. En 1981, un estudio publicado en Journal of the American Medicine  Association reveló 50 casos de leucemia entre el personal que participó en las pruebas.

Destrucción total 1


La secuencia muestra cómo, en solo dos segundos y medio, se reduce a cenizas una casa situada a más de tres kilómetros del punto cero de la explosión de una bomba que estalló en Yucca Flats (Nevada) en 1953.

Destrucción total 2


La secuencia muestra cómo, en solo dos segundos y medio, se reduce a cenizas una casa situada a más de tres kilómetros del punto cero de la explosión de una bomba que estalló en Yucca Flats (Nevada) en 1953.

Destrucción total 3


La secuencia muestra cómo, en solo dos segundos y medio, se reduce a cenizas una casa situada a más de tres kilómetros del punto cero de la explosión de una bomba que estalló en Yucca Flats (Nevada) en 1953.

Destrucción total 4


La secuencia muestra cómo, en solo dos segundos y medio, se reduce a cenizas una casa situada a más de tres kilómetros del punto cero de la explosión de una bomba que estalló en Yucca Flats (Nevada) en 1953.

Evaluando el poder de destrucción


El ejército americano solía colocar tanques vacíos y otros tipos de vehículos de combate para evaluar si el blindaje podría proteger a los soldados de la radioactividad en un hipotético conflicto bélico.

Sol rojo


Explosión atómica en el desierto de Nevada. La radioactividad en dicha área sigue siendo elevadísima. Las leyendas urbanas hablan incluso de que John Wayne y otros actores célebres, enfermaron de cáncer por rodar westerns en los mismos lugares donde se hicieron las pruebas nucleares.

Atractivo turístico


Aunque parezca increíble, los hongos atómicos de las pruebas realizadas en Nevada eran visibles desde Las Vegas. A finales de los años 50 muchísimos turistas viajaban a la ciudad de los casinos solo apra intentar ver este dantesco espectáculo.

Testigos del horror


Un grupo de soldados americanos presencian una explosión en 1958. Años después se desveló la existencia de un gran número de casos de cáncer de tiroides entre el personal militar que participó en estas pruebas.

Víctimas inanimadas 1


En las pruebas realizadas en 1953 se utilizaron para probar los efectos de la onda expansiva maniquíes que representaban a una típica familia americana.

Víctimas inanimadas


En las pruebas realizadas en 1953 se utilizaron para probar los efectos de la onda expansiva maniquíes que representaban a una típica familia americana.

Una siesta agitada


En otra casa, situada a cinco kilómetros del lugar de la explosión, se colocó este maniquí que simulaba a una persona durmiendo. La sacudida de la explosión destruyó parte de la habitación e hizo volar las sábanas que cubrían la cama.

La casa destruída


En otra casa, situada a cinco kilómetros del lugar de la explosión, se colocó este maniquí que simulaba a una persona durmiendo. La sacudida de la explosión destruyó parte de la habitación e hizo volar las sábanas que cubrían la cama.

(Casi) la última cena 1


En esta vivienda, los dummies emulaban una cena familiar. Situados a más de siete kilómetros de la zona cero, la prueba demostró que a esa distancia los humanos podían sufrir quemaduras e incluso quedar inconscientes. Pero sobrevivirían.

(Casi) la última cena 2


En esta vivienda, los dummies emulaban una cena familiar. Situados a más de siete kilómetros de la zona cero, la prueba demostró que a esa distancia los humanos podían sufrir quemaduras e incluso quedar inconscientes. Pero sobrevivirían.

El infierno bajo tierra


Las pruebas subterráneas se impusieron a finales de la década de 1950, ya que se consideraban menos contaminantes. Los desiertos de California y Nevada están plagados de cráteres atómicos.

Paisaje lunar.


O casi. Se trata de una vista aérea del desierto de Nevada donde se realizaron la mayoría de las detonaciones. Cada cráter corresponde a una explosión subterránea.

Explosión subterránea.


Realizada en 1963, después de que EEUU, la URSS y Reino Unido acordaran prohibir los tests en superficie, para evitar la contaminación radiactiva a la atmósfera.





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