jueves, 25 de mayo de 2017

Las zonas erógnas del cuerpo





Un buen masaje siempre viene bien, pero un masaje sensual en pareja, puede entregarnos una satisfacción inolvidable. Una buena comunicación es fundamental. Debemos conocer los gustos del otro, preguntar todo lo necesario para saber cómo le gusta que lo toquen y en qué áreas se siente más estimulado.

Pero no sólo las zonas eróticas importan al momento de realizar un buen masaje. Otras zonas también responderán a un masaje adecuado y sensual. En ese contexto, podemos convertir el cuerpo en un mapa sensual en el que podemos identificar las zonas de mayor placer:
  • Orejas: Detrás de la oreja, el lóbulo y la cavidad del pabellón auricular son partes muy sensibles para la estimulación erótica; sobre todo si ésta se realiza oralmente. Esas partes aumentan su sensibilidad durante la excitación sexual.
  • Hombros femeninos: La zona que rodea el hombro femenino tiene una capacidad erótica especial, muy sensible a las caricias.
  • Zona axilar: En la mujer, la cara interna del brazo (región superior) y las axilas, tienen un carácter erótico si se estimulan manualmente de forma suave. Hay que acariciarse con cuidado ya que el límite para que la fricción se convierta en cosquillas es muy pequeño. También es sensible la cara interior del antebrazo.
  • Cintura: Los costados de la cintura son sensibles a la excitación manual mediante una suave presión dinámica. Hay que ejercer presión sobre toda la zona, pasando la mano, y no sólo hacerlo sobre en un punto.
  • Articulación del codo: En la mujer, la parte interna de la articulación del codo puede despertar placer. Es una región poco sensible y excesivamente lenta de activar por lo que se recomienda frotarla combinando con el masaje de otra de una zona más sensible.
  • Manos y dedos: Tienen especial relevancia porque son el elemento para excitar a través de las caricias y de ser excitado mediante el tacto. En la mujer, la palma de la mano es muy sensible al estímulo erótico, pero en general también los dedos.
  • Cuello: En hombres y mujeres la parte de la nuca, justo donde nace el pelo, tiene un poder erótico delicado y vago, pero muy efectivo. El cuello es muy sensible a los besos, al mordisqueo y a la acción de la lengua.
  • Tetillas masculinas: Las tetillas masculinas escasamente se emplean en la excitación erótica por el desconocimiento que se tiene sobre su efectividad al momento de placer. Hay que aprender a estimularla.
  • Muslos: En el hombre y en la mujer son muy importantes en el juego erótico, aunque las partes más sensibles, difieren entre uno y tro. En el hombre, las partes más excitables mediante acción manual o por simple roce de cualquier parte del cuerpo son la interior y la superior. En la mujer, lo son la interior y la exterior.

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