lunes, 12 de junio de 2017

¿Por qué tanta gente lee el horóscopo?

Los leen hasta quienes no creen en ellos y aquí va una predicción: en el futuro los horóscopos seguirán siendo, como hoy, un servicio buscado, leído y comprado.

De origen antiguo pero vigencia indestructible, hoy popularizados en diarios, revistas, libros, Internet y mensajes a los teléfonos celulares, los horóscopos son bien democráticos. Interesan en todas las edades y en todos los sectores sociales –se leen en revistas populares o se pagan en costosas consultas–, y reciben a todos los que recurran a ellos: el estudioso, el curioso que sabe compatibilidades y ascendentes, y el que lee su vaticinio diario para olvidarlo al instante.
Los libros de predicciones astrales para el año son best sellers asegurados; la palabra "horóscopo" arroja en Google 8.420.000 respuestas; es el servicio más requerido en los contenidos pagos que se envían a los celulares, y los astrólogos televisivos multiplican su éxito por mil.

¿Por qué nos atrae saber cómo son los de Virgo y con quién "pega" Aries? ¿Por qué leemos el horóscopo propio y también alguno ajeno? ¿Por qué conocemos bien la descripción del carácter que nos adjudican los astros a los nacidos en nuestro mes? Sobre todo, ¿por qué hacemos eso si la mayoría decimos que no creemos?

Según los expertos, las predicciones astrológicas han logrado atravesar el paso de los siglos porque buscan respuestas a los interrogantes eternos del hombre: quién soy y qué me va a pasar. Porque hacen afirmaciones lo suficientemente ambiguas como para responder a todos los que las leen. Porque crean identidades que nos clasifican -los de Cáncer, los de Escorpio, los de Acuario-. Y porque -otra necesidad humana- son divertidos.

Para casi el 30%, la lectura del horóscopo puede cambiar su día. El 42%, además, manifestó prestar siempre atención a quién lo escribe.

La industria editorial lo sabe bien. En las cercanías de las categorías new age , esoterismo, ocultismo y religión, y cerca de los números, el tarot, el aura, los ángeles y la energía, los libros de predicciones zodiacales y del horóscopo chino son siempre convocantes en las librerías.

"Horangel y Ludovica Squirru son best sellers asegurados cada año, siempre superan los 100.000 ejemplares cada uno", comentó Lorena Montefusco, jefa de Prensa y Promoción de Editorial Atlántida. Los horóscopos -el zodiacal de Horangel, más tradicional, con predicciones diarias y mundiales, y el chino de Squirru, más metafórico y creativo- aparecen en diciembre y se venden sostenidamente hasta la Feria del Libro, con picos en el verano.

"Es un público sumamente cautivo. Ambos autores tienen sus seguidores. Horangel, gente más grande; Ludovica, más jóvenes y en clases sociales más diversas", dijo Montefusco. "El nombre da credibilidad, y la gente los conoce de la TV."

Igual opinó Eduardo de la Torre, vendedor de la librería porteña El Ateneo Grand Splendid. "Piden Horangel, Elena y Waldo Casal, Linda Goodman, los que conocen por la tele. Son libros que se venden todo el año", comentó.

Los horóscopos son, además, la columna vertebral del negocio de los contenidos para celulares. "Es multitarget , interesa a todas las edades, es de consumo diario y se puede ampliar porque hay contenidos para cada signo", sintetizó un ex escritor de mensajes de 130 caracteres máximo, sin acentos ni eñes, destinados a un público de sectores medios y bajos, entre los que el uso del celular se expande, y que lo consumen, en promedio, por siete meses.

Desde fuera del campo, pero con mirada informada, hay algunas explicaciones para el éxito zodiacal. "Los horóscopos brindan una cierta explicación con una doble cara: es ambigua, pero da alguna certeza. Informa algo a grandes rasgos, pero con ciertas seguridades, como las características de los signos", opinó el antropólogo César Ceriani Cernadas, investigador del Conicet. "El común de la gente tiene una creencia relativa, sin que implique un compromiso más profundo", aseguró.

Los signos zodiacales también nos incluyen en una comunidad -los taurinos tradicionalistas, los virginianos detallistas, los leoninos egocéntricos, los piscianos perceptivos-. "Es un mundo clasificatorio, de taxonomías y tipos de personalidad. Por eso, son discursos de identidad atractivos", agregó Ceriani Cernadas.

Hay quienes miran los horóscopos en diarios y en revistas como una banalización de una disciplina antiquísima y seria: la astrología.

"La astrología es una forma de conocer al ser humano. Hay gente que se acerca desde el miedo a qué le va a pasar, buscando un reaseguro. Otros queriendo conocerse a sí mismos y a los otros, el destino y cómo resolver dificultades en sus vínculos", analizó ante LA NACION Ana Lía Ríos, astróloga desde hace 20 años y autora de tres libros destinados a "un público de estudiosos, que buscan poder ayudar a que la gente se conozca más, o que buscan nuevas técnicas de predicción".

"Hay dos preguntas centrales en el interés por el horóscopo: qué me va a pasar y por qué me pasó lo que me pasó. Son preguntas muy existenciales, sobre el tiempo y el destino. La astrología puede dar respuestas en varios registros, desde el horóscopo semanal hasta una carta natal con más profundización. Se puede trabajar en distintos niveles y hacer cosas muy serias", dijo Kirón -Marion Berguenfeld-, astróloga, periodista y poeta, que escribe el horóscopo semanal en LN Revista , y este año publicó Astrología del sexo y el amor (Emecé), su especialidad. "Esta actividad tiene algo del sacerdote y del psicólogo", dijo.
La astrología -un campo de estudios con carreras y cursos que gozan de buena salud- también hace horóscopos, pero individualizados, y puede hacer predicciones sobre vínculos, sobre una empresa o sobre un país.

La editorial Kier produce textos para estos estudiosos. "Hacemos ediciones para astrólogos, colecciones y clásicos, que es lo que más se vende en nuestro local, sobre todo cuando comienzan los cursos. El público más general lleva textos sobre oráculos y cartas natales", apuntó Graciela Palomba, gerente de ventas de Kier, que también vende al exterior.

Lean o no sus predicciones cotidianas, los escépticos siempre encontrarán una excusa para su reticencia a creer. Como comentó una lectora ocasional de horóscopos, "según el día en que nacieron como países, la Argentina y los Estados Unidos son de Cáncer. Ya ves que el signo no quiere decir nada sobre el futuro".


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