viernes, 28 de julio de 2017

El cine nos mintió: 5 creencias erróneas sobre las armas

La mayoría de nosotros no vamos disparándole a cosas como parte de nuestra rutina diaria. Así que la mayoría realmente no conoce de armas. Los guionistas de Hollywood se dieron cuenta de esto hace mucho y lo usaron como excusa para no volver a corroborar ningún hecho.

#5. Los silenciadores transforman un disparo en un suspiro 

El mito:
Si los cautelosos espías y asesinos van a matar a un malhechor en una oficina o en una biblioteca, se aseguran de usar un silenciador. Esto hace que el “pum” se neutralice en un suave “puf”. Además, según Hollywood, casi cualquier tubo hace bien el trabajo.

El problema: Hacer explotar pólvora es muy ruidoso. Un tubito de metal no va a ayudar a que esto no suceda. Un disparo con silenciador suena fuerte de todas maneras, no como un gatito aterrizando en una almohada.
Un disparo sin silenciador mide entre 140 y 160 decibeles. Está en el rango en el que puede dañar tu oído de modo permanente. Un silenciador puede bajar el ruido a 120 o 130 decibeles, o sea, como un martillo neumático. Todavía lo suficientemente fuerte para causar dolor físico si estás cerca.
Un silenciador hace que un arma larga suene como una corta. ¿Entonces para qué existen? Bueno, si estás al aire libre y en un ambiente ruidoso puede hacer una diferencia. Específicamente pueden dificultar ubicar el lugar exacto de dónde provino el disparo o a qué distancia se disparó.


#4. Las ametralladoras son máquinas mágicas de la muerte

El mito: Hoy es una broma que alguien se quede sin balas en las películas de acción (a menos que sea conveniente para el argumento). Hollywood muestra algunas restricciones con los revólveres –usualmente no más de 10 u 11 disparos por cada cilindro de seis balas- pero se vuelve loco con todo lo automático. Tanto que muchos hemos creído conceptos ridículos del funcionamiento de estas armas.
En las películas son muy serios describiendo estas cosas que disparan cientos balas más que las que realmente pueden. Porque justamente no podés ver las balas de una ametralladora, Hollywood toma esto como un cheque en blanco para tratar su mecanismo como una fábrica mágica de balas.

El problema: Si has visto en las noticias a las tropas estadounidenses en Irak o si jugaste a Modern Warfare, has visto una M4 Carbine, con capacidad para 30 balas. ¿Qué hay de la AK-47 que siempre usan los malos? Lo mismo, queda vacía en pocos segundos. Eso es porque las armas totalmente automáticas disparan realmente rápido (cerca de 700 balas por minuto). Solo que no tenés 700 balas en el arma, tenés 30, así que hacé las cuentas.
De hecho, un infante norteamericano carga 210 balas en total, lo que significa que una batalla de armas automáticas podría durar más o menos un minuto. Afortunadamente se dispara en full-auto tan raramente que muchos de los rifles militares no tienen siquiera esa capacidad.
“¡Pero alto, he visto filmes de guerras como Vietnam e Irak y muchos otros lugares donde se escucha perfectamente el ruido de las ametralladoras todo el tiempo, alguien las usa!”, dirás.
Es verdad, y no solo disparan a la gente con ellas. Las armas totalmente automáticas son rara vez usadas para supresión, esto es, para hacer que los malos escondan la cabeza y se agachen mientras los buenos toman posición. En realidad, casi todas las balas son usadas para esto. Por cada insurgente muerto en Irak y Afganistán, 250.000 balas se disparan para pegarle absolutamente a nada; cerca de tres toneladas de municiones por cada baja.

#3. Los chalecos antibalas son mágicos escudos de fuerza
El mito: En las películas las armaduras (hechas de una material llamado Kevlar) transforman armas letales en graciosos rifles de aire comprimido. Una ráfaga de una AK-47 a quemarropa dejaría la mayoría de los torsos como una pasta pegajosa, pero agregás una planchuela de Kevlar y tendrás una burbuja protectora como la del mago Gandalf a tu alrededor.
Más allá de que al protagonista no le den nunca a la cabeza…

El problema: El tipo de chaleco antibalas que realmente podés poner debajo de tu ropa provee de una protección excepcional para la mayoría de las armas de mano, pero ante un rifle de asalto como los que usan los terroristas del cine, es algo así como body paint.
Las tropas norteamericanas tienen sus propias armaduras para protegerse de todo tipo de cosas. Son más pesadas y duras. Pero aún así son efectivas en un rango de más de 14 metros de distancia.
Cuando la policía usa protección (solo el 45% de los policías de EEUU lo hacen) no tienden a usar armaduras para todo el cuerpo. Probablemente porque pesan 15 kilos y cuestan miles de dólares. Como menos de 1% de los crímenes con armas implican rifles estilo militar, es un buen negocio.

#2. El gratuito amartillar 

El mito: Las películas toman el amartillar (levantar el martillo percutor) como una exclamación.

El problema: Ese “click” es el sonido del percutor siendo levantado para atrás, y en las películas parece significar “¡La pistola está lista para disparar ahora, baby!”. Pero no quiere decir eso, no quiere decir nada. La pistola ya estaba lista para disparar.
Por ejemplo, una Beretta 92F (la que usa John McClane en “Duro de Matar”), está hecha de tal manera que tirar el gatillo también amartilla el percurtor para ahorrarte este paso y los dos segundos en los cuales podrían dispararte. Amartillar una pistola para hacer pensar que las cosas se ponen serias debe venir de los westerns, cuando los viejos revólveres te forzaban a amartillar entre cada disparo (algo que quedó obsoleto ya hace 150 años). Así que Hollywood es aún más lento para ponerse al día con la tecnología de las armas que con la de las computadoras.
En el cine, cuando hay alguien con un arma que no tiene el percutor para ser amartillado (como un rifle de asalto o una escopeta) lo sustituyen con la retracción de la escopeta o tirando para atrás la corredera de una automática. Es la única manera de obtener ese efecto de sonido tan dramático. El problema es que en estas armas, esto solo sirve para eyectar un casquillo y correr una nueva bala a la cámara, algo que ya sucedió la última vez que disparaste. Entonces, cada uno de estos “clicks” tan “cool” debería ir acompañado de no tan sofisticados sonidos de una bala en excelentes condiciones cayendo al piso.


#1. Las balas hacen explotar todo
El mito: En las películas las balas y cualquier cosa que sea un poquito inflamable tienen una relación materia/anti materia. En el segundo que una bala toca el tanque de combustible de un auto, éste y todo lo que hay adentro vuelan en llamas.
El propano, el hidrógeno y el oxígeno funcionan igual. Mientras estén empacados en cilindros metálicos presurizados, podés estar seguro de que dispararles resultará en una explosión suficientemente grande como para hacer volar cualquier cosa que el guionista haga que se meta con el protagonista.

El problema: A los fabricantes de autos y de contenedores presurizados no les gustan las demandas legales. Si sus productos pudieran volverse una bola de fuego nada más que pinchándolos, cada accidente automovilístico parecería un show de fuegos artificiales.
Los Cazadores de Mitos demostraron la falsedad de los disparos explosivos a estos tanques en sus episodios.
En realidad tenés que hacerles muchas cosas y de determinada manera a un auto para que explote. Si le hacés un agujerito en el tanque de combustible, prendés fuego fuera de él, vaporizás la nafta al punto de que el tanque se sobre presurice, entonces podrás explotarlo.
Lo que es tan ilógico del principio de Hollywood de que “los disparos explotan autos” es que sus balas no pueden penetrar casi nada más. ¿Y si los buenos se cubren detrás de la puerta del auto? Irónicamente, mientras que las armas son inútiles para explotar los tanques, atraviesan las puertas de los autos fácilmente


Publicar un comentario