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miércoles, 18 de mayo de 2011

La tierra sin photoshop (Pero mas sorprendente aún)



Al ver esta imagen uno pensaría que o bien se trata de un cuadro pintado, un fotograma de una peli de animación o incluso una fotografía real editada hasta la saciedad. Pues no, es una foto real “a secas”, sin edición ni modificación alguna de un paisaje africano.
Se trata de una foto seleccionada por National Geographic y realizada por Frans Lanting a unos árboles, más concretamente unas acacias eriolobas bastante perjudicadas en el parque Namib-Naukluft de Namibia.
Lo que se ven en el fondo, aunque pueda parecer salmorejo cósmico con migas de pan y huevo rallado como estrellas, en realidad no es más que una duna de arena tintada de naranja por el amanecer.
Foto realmente sorprendente que en el mundo del bisturí digital y las imágenes imposibles todavía hay espacio para la belleza natural, sin aditivos, ni colorantes, ni conservantes.


Ahora le toca el turno a una criatura mitológica que un afortunado fotógrafo ha podido captar con su cámara desde el cielo. Se trata de un gigantesco Dragón Azul
Habría que aclarar en primer lugar que esta criatura que aparece en la fotografía está viva, pero realmente no pertenece al mundo animal.
Se trata del cauce de un río que serpentea sinuoso entre meandros, gargantas y riscos.  Y ese río se ve desde el cielo cuando haces en avión la ruta Cardiff (Gales)-Faro (Portugal), tienes la cámara a punto, las condiciones son idóneas y te llamas Steve Richards, que es el nombre del autor de esta fotografía de un paisaje que dibuja la silueta inconfundible de un Dragón Azul. Un dragón además de dimensiones más que respetables.
El autor jura y perjura que la foto no tiene modificación digital posterior, que el intenso color azul corresponde al reflejo del cielo, lo que parece confirmarse por la atenuación que progresivamente sufre dicho color según el cauce del río se aleja del punto de máxima incidencia de la luz y por tanto del reflejo del cielo con respecto del punto de vista del observador aéreo. Lo máximo que ha hecho el autorpara matizar los colores ha sido usar el Topaz Adjust 4.
En cualquier caso resulta innegable la oportunidad y la fortuna que ha tenido Richards para estar en el momento adecuado en el lugar oportuno y con la cámara preparada.



Le geometría de la infidelidad



Me siento mal, porque soy feliz

¿Quién dice que ser feliz es siempre bueno? Un estudio publicado en la revista Perspectives on Psychological Science revela que la felicidad tiene también una lado oscuro, que no debería concebirse como una cosa universalmente buena, y que en algunos casos puede incluso hacernos sentir mal. 

Hay multitud de libros que nos dicen cómo podemos lograr ser felices. Pero establecer la felicidad como objetivo vital puede ser una mala idea, según la investigadora June Gruber, de la Universidad de Yale (EE UU), que asegura que la gente que se esfuerza por alcanzar este sentimiento como meta puede terminar sintiéndose mucho peor de lo que empezó. De hecho, un estudio previo realizado por Iris Mauss, de la Universidad de Denver, y sus colegas encontró que la gente que lee un artículo publicado en un periódico ensalzando la importancia de la felicidad se siente peor tras ver una película "feliz" o cómica que quienes leen un artículo que no habla de ser felices. La clave, aseguran, es la decepción que se produce cuando quienes persiguen la sensación de felicidad no se sienten mejor haciendo ciertas cosas.



Por otro lado, estudios recientes revelan que sentirnos “demasiado” felices nos hace pensar de manera menos creativa, además de tender a asumir más riesgos (conducir rápido, gastar los ahorros…). Por otra parte, ser felices a cambio de no tener una dosis mínima de emociones negativas -que juegan un papel importante en la vida- también es peligroso. El miedo nos impide asumir riesgos innecesarios, y la culpa nos recuerda que debemos portarnos bien con los demás. En definitiva, la mejor forma de sentirse felices es dejar de preocuparse por la felicidad e invertir la energía en mantener los lazos sociales que tenemos con otras personas. “El resto vendrá solo”, afirma Gruber.

10 tipos de mujeres que NO te recomiendo

Mujeres, pongan atención y chequen si están cayendo en este tipo de estererotipos. Lo importante no es criticar, sino analizar qué estamos haciendo mal como parejas.

1. La dependiente. Tú quieres tomarte una noche para disfrutar con tus amigos, y ella parece enojarse tras conocer esta decisión.
En menos de lo que piensas, comienza a pelear, buscando la razón de tu "abandono" y te pregunta si ya no quieres estar con ella, si ya no la amas, si estás enojado.
La realidad es que quieres una noche libre, pero parece que ella no puede hacer nada sino es a tu lado. A menos que te guste tener una persona que parezca tu sombra, aléjate.