Eres de los que le molesta ir a los lugares comunes, que todo el mundo quiere visitar, quien piensa que París o Nueva York, son grandes ciudades pero hasta ahí, y no tienes la mínima intención de conocerlas.
Prefieres mejor ir a un lugar en donde encuentres algo que te sorprenda, sin importar si esta a la mitad del mar, en la punta de un continente o simplemente hay que cruzar una montaña para llegar a ese destino.
El último feudal. Imagínate que puedas estar en un pueblo medieval sin necesidad de viajar en el tiempo, la
Isla de Sark en el Canal de La Mancha, es un sitio que se resiste numantinamente al progreso y continúa bajo un régimen de feudalismo medieval. Así que no hay pretexto, agarra tus maletas y dirígete a Europa, para vivir esta experiencia.
Lennin en el Polo Sur. Se sabe que llegar al polo es toda una odisea, aunado a que las temperaturas ahí son extremadamente bajas, sin embargo, eso no fue impedimento para que 1958 una expedición rusa instalará allí una base, y colocará un busto de Lenin mirando en dirección a Moscú, que todavía puedes admirar en este lugar. Sin duda un viaje digno para todo aventurero extremo.
La falsa bóveda celeste. Estar cerca de las estrellas sin viajar al espacio puede ser posible, tan sólo hay que ir a las Cuevas de Waitomo, ubicadas en Nueva Zelanda. El techo de dichas cavernas se asemeja a una bóveda celeste, pero los millares de puntos luminosos en lo alto del techo no forman parte de una constelación de estrellas, sino que son gusanos luminosos.