En nuestra vida diaria, hay un sinfín de cosas que utilizamos o tenemos en nuestras manos cada día, pero muy pocas veces nos viene a la mente el pensar quién fue el curioso al que se le ocurrió hacerlo.
Muchos de estos objetos forman parte de la cultura popular de una región, e incluso de un país. Si somos observadores, nos daremos cuenta que hay varios entes muy característicos de la cultura norteamericana, como logotipos.
Gran parte de esa identidad fue creación de Raymond Loewy, a quien hoy por hoy se le considera como el diseñador industrial más importante del siglo XX.
Francés de nacimiento, Loewy se encontró con el camino del diseño siendo muy niño. En su infancia, ganó un concurso de boceto de aviones de juguete, el que que con el tiempo se convirtió en toda una realidad, pues por más de siete décadas se dedicó a la creación de objetos y de logotipos para distintas empresas que hoy perduran.

Tras la Primera Guerra Mundial, este hombre se trasladó a Estados Unidos, en donde, en sus primeros años, trabajó en el diseño de escaparates para grandes tiendas departamentales, con un concepto minimalista que sorprendió a todos. También fue ilustrador en revistas como Vogue y Harper's Bazaar.
Comenzó a trabajar para pequeñas industrias y muy pronto su nombre sonaba por todos lados. Fue así que colaboró para grandes organizaciones, tales como Coca Cola, Air France, e incluso para la NASA.
Gracias a su sensibilidad, combinada con practicidad, novedad, elegancia y lujo, creó un estilo propio que parece no tener igual.
Por muchos años trabajó para la industria automovilística Studebaker. A finales de los años 30, los dueños de esta empresa quisieron darle a sus coches cierto toque de elegancia, por lo que llamaron a Loewy, quien lanzó el modelo Champion, convirtiéndose en todo un éxito.





























