Uno de esos portentos son las cálidas aguas de las cascadas petrificadas de Hierve el Agua, una belleza geológica formada desde hace miles de años por el escurrimiento de agua carbonatada, explica laregion.com.mx.
Se encuentran en el estado de Oaxaca, a tan sólo unas horas de la capital, en el valle de Mitla, donde aguas termales caen de la cúspide a más de 30 metros de altura; ahí el manantial fue aprovechado para crear una enorme piscina natural de agua templada, menciona oaxaca-mio.com.

Los beneficios de dicho lugar ya eran aprovechados por los zapotecas, hace más de 2 mil años, quienes construyeron un sistema de irrigación y terrazas que hoy son motivo de estudios arqueológicos, biológicos y geológicos, pues aún se encuentran vestigios de lo que al parecer, es un sistema de riego único, que trataba de aprovechar al máximo el agua de manantial, en un terreno difícil por las cuestas.

Al parecer, el lugar era sagrado para los zapotecas, pues se encuentra en la sierra, en un ambiente de extrema acidez, con agua a una temperatura superior a la del ambiente, entre los 22 y 25 grados centígrados durante todo el año.


































