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martes, 24 de enero de 2012

La fórmula para cambiar la mala suerte

Cómo saber qué nos deparan las siguientes horas? Tal vez es el día en el que tomamos un camino que nunca usamos y encontramos un boleto de lotería tirado en la calle y resulta ganador. Tal vez es el día en el que perdemos un avión y tal retraso nos hace conocer a la pareja de nuestros sueños en la fila de los taxis.

¿Quién tiene la culpa?
El profesor Richard Wiseman, de la Universidad de Hertfordshire, lleva más de 10 años estudiando la suerte. Como lo describe en un artículo publicado por BBC News, quiso saber por qué algunas personas están en el lugar correcto en el momento preciso, mientras otras sólo viven una larga cadena de fracasos.

Wiseman afirma que la mayoría de la gente, tanto con suerte como las que no, no están conscientes de las causas que originan su fortuna. Sin embargo, después de realizar un experimento sencillo, el científico afirma que son los pensamientos y el comportamiento los responsables de su buena o mala suerte.

Reunió a un amplio grupo de personas que se autodenominaban como "afortunados" o "desafortunados" a través de una convocatoria masiva en diferentes medios impresos. Una vez seleccionados, los participantes recibieron un periódico donde debían contar el número de fotografías que había. Wiseman colocó en cada periódico un anuncio de media plana que decía: "Menciona al investigador que viste esto y recibe 250 libras". La mayoría de los desafortunados no vio el anuncio mientras que los que se consideraban con suerte, sí.
Wiseman encontró que las personas sin suerte tienden a ser más ansiosas, condición que no les permite percibir cosas y situaciones inesperadas. Van a fiestas con la misión de encontrar al amor de su vida y así se pierden la oportunidad de hacer buenos amigos. En cambio, la gente afortunada es mucho más relajada y abierta por lo que ve "lo que está ahí, lo que hay" en lugar "de lo que buscan."

Los que sí ven
Wiseman propone que la gente con suerte tiene la habilidad de percatarse de cuándo existe una oportunidad, toma decisiones a partir de su intuición, crea profecías satisfactorias a través de la generación de expectativas positivas y adopta una actitud flexible y resistente que transforma la mala suerte en buena.

Al poner en práctica su teoría con un grupo de voluntarios, Wiseman obtuvo resultados dramáticos. A través de la implementación de ejercicios que les permitiera captar oportunidades, escuchar su intuición, esperar tener suerte y fortalecerse contra la mala suerte, 80% de los participantes se consideró "más feliz", más satisfecho con su vida, y sobre todo, con mejor suerte.

El secreto de los afortunados

La fórmula de Wiseman para cambiar nuestra suerte se sintetiza en cuatro consejos básicos:
1.- Escuchar a nuestros instintos más primarios (suelen estar en lo correcto).
2.- Estar abierto a nuevas experiencias, además de tratar de romper con la rutina.
3.- Tomar el tiempo para recordar los momentos en los que nos ha ido bien.
4.- Visualizarse a sí mismo teniendo suerte antes de una llamada telefónica, una junta importante o donde queremos que nos vaya bien.