AJ

AJ
308 JUEGOS

domingo, 15 de julio de 2012

A la hora 16:13, se termina el domingo...

Según una encuesta, en ese momento empieza la angustia, y se debe a que la rutina laboral está por comenzar. ¿Y si en realidad es porque sin la rutina se nota la soledad?

¿A qué hora se produce el fin, del fin de semana? A las 16.13 según la encuesta realizada en Gran Bretaña por la cadena hotelera Premier Inn, de la que participaron 2 mil personas.

La amplia mayoría sostiene que el domingo se le termina a partir de las 16.00, cuando comienza a pensar en las actividades semanales.
¿Pero es verdaderamente la vuelta al trabajo lo que angustia? ¿Tan fuerte es el rechazo que se desperdicia casi un cuarto del fin de semana en lamentarse porque hay que volver a trabajar? Otros sostienen que lo deprimente del domingo no es que se avecina el regreso de la rutina, sino la ausencia de ella.

Según el estudio, la manera de contrarrestar ese malestar es tener una agenda ocupada, hacer ejercicio y estar rodeado de gente. Pero tal vez haya que pensar las cosas al revés. Sentir que uno no tiene nada que hacer y, sobre todo, que no tiene nadie con quien compartir la vida es lo que deprime. Por eso el trabajo es lo único que sostiene a personas que carecen de vínculos sociales fuertes y estables.

"Es el síndrome depresivo del domingo a la tarde, cuando nos damos cuenta de que estamos solos, porque en la semana, mientras trabajamos, no lo percibimos", contó el psicoterapeuta argentino Alfredo Moffatt, director de la Escuela de Psicología Social para la Salud Mental.

El 75 por ciento de los británicos encuestados aseguró que no abandona su hogar durante el domingo y, el 46 por ciento, que ni siquiera hablan por teléfono con otros.
De hecho, casi la mitad de los entrevistados por la compañía hotelera aseguró que si tuvieran más cosas para hacer durante el domingo no sufrirían esa depresión.

En cualquier caso, Moffatt cuestiona la posibilidad de determinar un horario exacto para la irrupción de un fenómeno tan complejo como la angustia. "Una estadística así es un poco fantasiosa. No hay un momento preciso en el que se produce la depresión. Es un proceso".
Este no es el primer estudio que muestra que las personas están muy angustiadas en la actualidad. Vivimos en sociedades fragmentadas e individualizadas que las dejan solas. Cada uno tiene muchos conocidos, pero poca gente con la que puede contar verdaderamente. Sin la familia y los amigos del barrio tan presentes como antes, los sujetos se ven obligados a encontrarle un sentido a la vida por sus propios medios. Y cuando ese sentido no aparece, o sólo puede hallarse parcialmente en el trabajo, los domingos se vuelven muy deprimentes.