"Un chico que se casa sin permiso familiar no lo hace por amor, sino por deseo sexual. Que lo haga, pero no en nuestro pueblo", dice el jefe del mayor y centenario tribunal de casta de la India, un país donde los crímenes de honor y la justicia tribal aún tienen vigencia.
En la región agrícola de Haryana, del noroeste del país, las castas campesinas 'jat' han mantenido durante siglos un sistema de consejos rurales que se dedican a impartir justicia a espaldas de la Policía y los Tribunales y reivindican una legitimidad paralela. Pero sus decisiones se basan en tradiciones que a ojos de la justicia india y la prensa urbana son inaceptables, como los 'crímenes de honor', la prohibición de matrimonios entre personas del mismo pueblo o condenas de exilio para los incumplidores.
El septuagenario Randhir Singh es el jefe del 'khap panchayat' ("consejo de casta") de Meham, el 'Chaubisi ka chabutra' ("Estrado de los veinticuatro"), una congregación nacida hace siglos para proteger a 24 pueblos en caso de guerra o agresiones militares. Con el tiempo, más aldeas fueron uniéndose a la organización, que es hoy la mayor de la India y que para los 'jat' funciona como lo haría un Tribunal Supremo, con la particularidad de que a sus consejos acuden hasta 5.000 personas... y que no hay ley escrita.
En el rígido y jerárquico sistema hindú de castas, muy potente aún en las zonas rurales, la tradición manda que el matrimonio sea concertado por las familias de los contrayentes, que tienen en cuenta consideraciones tanto sociales como económicas o religiosas.
Los 'gotras'
Las reglas 'jat' sobre el matrimonio están entre las más estrictas de la India, y se basan en un complejo sistema de linajes, los 'gotras', en realidad un grupo de 2.700 etiquetas que marcan a los descendientes de un supuesto y lejano antepasado común. Cada persona es portadora de un 'gotra', y para los 'jat' casarse con alguien del mismo linaje equivale al incesto: "¡para nosotros, el gotra es la sangre! -exclama Singh-. Cuando alguien no respeta estos principios, lo que hace es ensuciar a la sociedad".
Pero Singh y sus ayudantes niegan la mayor: "No somos nosotros los que matamos. Cuando dos personas se casan por amor, la familia de la chica se lo toma como un insulto, y decide matar a la pareja. Lo hacen ellos, no nosotros", se defiende el jefe, tapado con un gorro de lana y un mantón.