Adrián Vásquez había estado junto a dos amigos naufragando por 16 días en un bote cuando apareció un enorme navío blanco. Estaban salvados, pensaron. Pero el barco, cuyos tripulantes confirmaron que los vieron, nunca se detuvo. Y sus colegas murieron.
Adrián Vásquez comenzó a agitar un suéter rojo. Observadores de aves con poderosos catalejos que estaban en la cubierta del crucero de lujo Star Princess vieron un pequeño bote a la deriva a kilómetros de distancia. Un hombre, le dijeron a la tripulación, movía una prenda colorada.
Sin embargo, el crucero no se detuvo, y el bote pesquero estuvo a la deriva otras dos semanas antes de que lo hallaran. Para entonces, los dos amigos de Vásquez ya habían muerto.
"Me dije 'Dios no los perdonará''', comentó Vásquez a The Associated Press al recordar el encuentro con el barco blanco en aguas de Sudamérica. "Me da rabia recordarlo".
El jueves, la empresa Princess Cruises, con sede en Santa Clarita, California, dijo que una investigación preliminar mostró que su barco no se detuvo y que el aviso sobre el bote averiado nunca llegó al capitán Edward Perrin o al oficial a cargo.
Si hubiera llegado, afirmó la compañía, el capitán y la tripulación habrían cambiado su ruta para rescatar a los hombres, tal como lo han hecho los barcos de la compañía más de 30 veces en los últimos 10 años. La firma expresó sus condolencias a los familiares de los difuntos.
La odisea
El 24 de febrero, los tres hombres zaparon de Río Hato, donde se asentaba una base del ejército de los Estados Unidos que resguardaba el Canal de Panamá en la costa del Pacífico. Estaban de regreso luego de un día de pesca cuando el motor se averió.
Vásquez recuerda haber visto el barco -"Era grande. Era blanco"- la mañana del 10 de marzo. El sobreviviente recordó cómo saltaba y movía el suéter. Lo movía de arriba abajo, una y otra vez. Aunque moribundo, Elvis Oropeza, de 31 años, comenzó a agitar un chaleco salvavidas de color naranja.
"Tío (un término que utilizó de cariño, no porque fuese un familiar), mira qué viene ahí", recuerda haber dicho Vásquez. "Nos sentimos felices, porque pensamos que venían a rescatarnos", dijo.
El observador de aves Jeff Gilligan, de Portland, Oregon, fue el primero en ver el bote, algo blanco semejante a una casa. Cuando Judy Meredith, de Bend, Oregon, miró por los catalejos, pudo ver claramente que era un pequeño bote, como los que habían visto en Ecuador. Y pudo ver a un hombre moviendo lo que parecía una camiseta.
"No mueves una camiseta así sólo para saludar", dijo Meredith. "Estaba desesperado por llamar nuestra atención".
Dado que no tenía permitido ir al puente de mando para notificar a los oficiales, Meredith le dijo a un representante de ventas de Princess Cruises lo que había visto, y éste le aseguró que pasaría la información a la tripulación. Los observadores de aves dijeron que incluso le dieron uno de los catalejos para que lo viera.