Pero fue en los años ochenta cuando, dentro de las películas calificadas de acción surgió un nuevo subgénero: el de la comedia de acción con una pareja de polis duros al frente.
Triunfaron. Y los productores vieron en esas cintas un filón que a ellos les llenaron los bolsillos de dinero y al cine le legaron un montón de buenas parejas de actores que, convertidos en policías, se acabaron casando para lo bueno y para lo mano, en en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad.
Arma letal
Roger Murtaugh (Danny Glover) era un hombre casado, centrado y responsable. Martin Riggs (Mel Gibson), un tipo impredecible. Juntos, se cargaron al hombro una película, Arma letal, que acabó convertida en franquicia y que dio lugar a otras tres películas con los mismos protagonistas (y eso que la saga empezaba con el último día de trabajo de Roger Murtaugh antes de su jubilación). Riggs y Murtaugh no fueron quienes inventaron el bromance (el romance entre amigos varones), pero lo elevaron a un listón que pocas veces se ha vuelto a ver en el cine.
Asesinato justo
Asesinato justo es una de esas películas policíacas que habría pasado sin pena ni gloria si no fuera pon un detalle: en ella están reunidos, y trabajando codo a codo, dos de los mejores actores de todos los tiempos, Robert DeNiro y Al Pacino. Antes de encontrarse en Asesinato justo, cada uno de ellos ha protagonizado por separado películas míticas, pero esta película es solo la tercera en la que actúan juntos y la primera en la que comparten plano durante casi todo el metraje. Antes habían coincidido en la segunda parte de El Padrino (1974), sin compartir ningún fotograma, y en Heat, en la que el ladrón (DeNiro) y el policía (Pacino) apenas salían juntos dos minutos en una sola escena. El thriller pasó sin pena ni gloria, en buena medida porque cada actor, además de aportar su dosis de talento, también aportaba un montón de tics que lastraban el resultado. Tanto, que Peter Travers, el crítico de Roling Stone dijo: «Aquella escena que comparten en Heat merece más la pena que las dos horas de Asesinato justo».
Dos policías rebeldes
Antes de embarcarse en las tres películas de la saga Transformers, Michael Bay también creó escuela con otra película que, a la postre, terminó teniendo una secuela. Se trataba de Dos policías rebeldes, una buddy movie policial (película de colegas) muy bien hecha con mil explosiones, cuidadísimos planos, diálogos chistosos, humor de teleserie y los suficientes fuegos artificiales como para mantener el vilo a un público devorador de palomitas. Eso sí, de argumento, cero. Por encima de todo destacaba su pareja protagonista, Martin Lawrence yWill Smith, a la que llegaron a calificar como el dream team de la comedia y que repitieron en la secuela de esta película creada por y para el entretenimiento. Y eso ya es mucho...
Training day
La combinación de policía con más horas de vuelo que un avión de Aeroflot y de agente recién salido de la academia siempre da mucho juego. Y más si ambos coinciden en narcóticos, que en las películas de Hollywood viene a ser como el agujero negro del trabajo policial. Aquí el agente de vuelta de todo es Denzel Washington y el pipiolo que va a vivir su primer día de entrenamiento, Ethan Hawke. A la conseguida ambientación y el un espléndido guión que disecciona el lado perverso de la ética policial se suman la poderosa dirección de Antoine Fuqua y magistral actuación de Denzel Washington, que fue recompensado con un merecidísimo Óscar por bordar un personaje que bordea a cada instante la difusa la línea entre la legalidad y la corrupción en Training day.





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