Los platos que contrastan más con el color de la comida pueden ayudarnos a comer menos.
Podrías estar comiendo inconscientemente más de lo que crees, si comes en un plato equivocado, este es el resultado de un nuevo estudio que asegura que el color entre la comida y el plato crean una ilusión óptica que te alienta a comer más de la cuenta.
Para llegar a esta conclusión, el Dr. Brian Wansking de la Universidad de Cornell, analizó a 70 comensales en una reunión. En el buffet se ofreció pasta con salsa de tomate (roja) y salsa Alfredo (blanca). Cada persona recibió al azar un plato rojo o blanco para servirse.
Los que se sirvieron pasta con salsa Alfredo en un plato blanco o pasta con salsa de tomate en un plato rojo, comieron 22% más que los que tenían un plato rojo y salsa Alfredo o un plato blanco con salsa de tomate.
Además se identificó que el contraste de color entre los platos, el mantel y la colocación de la mesa contribuyó a que se sirvieran 10% menos.
Estos resultados son parte de una ilusión óptica conocida como Delboeuf, nombrada así en honor a su descubridor Joseph Delboeuf en 1865.
El cientifíco belga encontró que cuando se mira a dos círculos identicos, las vistas son diferentes dependiendo del tamaño del círculo los rodea. Y Wansink encontró este efecto en los platos y tazones que usamos al comer.
Usar platos más grandes ocasiona que parezca más pequeña la porción y platos más pequeños que sea más grande. En otras palabras los platos grandes causan que comamos más y los pequeños a que comamos menos”, aseguró el investigador.








































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