lunes, 31 de octubre de 2016

Tras la donación de un riñón terminaron casándose

Detrás de toda historia de amor hay un origen particular, aunque pocos superarán el de los estadounidenses Heather Krueger y Chris Dempsey. 

Con apenas 25 años ella fue diagnosticada en marzo de 2014 con una enfermedad hepática y su médico le indicó que debía conseguir un donante.

El destino quiso que Chris Dempsey, compañero de trabajo de un primo de Heather, se enterara del caso y ofreciera a hacerse las pruebas de compatibilidad. Los resultados fueron positivos.

“Cuando escuché sobre su situación, me puse en su lugar, pensando que podía ser un miembro de mi familia o yo mismo, hubiera querido que alguien me ayudara”, dijo Dempsey a CBS. “Al principio, mi madre estaba nerviosa por mí. Algunas personas no entendían por qué haría eso por un extraño, pero cuando pasaba el tiempo, la gente cambió de parecer y coincidió en que lo que hacía era algo bueno”.

Luego de la gran noticia de que podría ser su donante, ambos se reunieron para ver los pasos a seguir. En ese momento, el le comunicó que con su club de motociclistas, iban a realizar una colecta para que pudiera comprar los medicamentos. Krueger se sorprendía cada vez más y veía nacer una fuerte amistad entre ambos.

Pocos días antes de su cumpleaños número 26, Heather ingresó al hospital para finalmente recibir el trasplante, con Chris en la habitación contigüa. Luego de ocho horas de cirugía todo estuvo bien y continuaron el tratamiento post operatorio juntos, donde poco a poco fueron descubriendo el amor.


Una vez de alta, Dempsey invitó a Krueger al Edificio Hancock para mirar Chicago y el Lago Michigan y allí le pidió casamiento. Al mes realizaron la ceremonia y ella dijo en sus votos que Chris era el hombre más increíble que había conocido. “Crees en mí y me haces sentir sensacional cada día de mi vida. Por ti, río, sonrío y tengo un sueño nuevamente”, aseguró ella a su flamante marido.



Publicar un comentario