sábado, 26 de noviembre de 2016

Aquaman, el súper héroe "ridículo"

Por más que le pese a DC Comics, entre sus filas no solo se encuentran el superhéroe más popular y el más poderoso de la historia. También tiene el dudoso honor de albergar al más ridículo. O, como mínimo, el que, por razones obvias, se ha convertido en el “memehéroe”:

Aquaman.
Este mes, el personaje de La Liga de la Justicia cumple 75 años. Fue creado en 1941 para una serie que ya parecía reírse de él: More Fun Comics. Y lo hizo en un momento en el que parecía buena idea que existiera un héroe que montara en delfines y caballitos de mar.

Contra todo pronóstico, el sireno se hizo un hueco en la editorial y consiguió su serie propia, con la que consiguió una popularidad bastante significativa. La gente comenzaba a seguir las aventuras del señor que hablaba con los peces y vestía una camiseta de escamas naranjas.

Tanto fue así que, al comenzar la Edad de Plata de los Cómics (finales de los 50), se contó con él para ser parte de los fundadores de La Liga de la Justicia. Desde los primeros números, compartió plantel con Superman, Wonder Woman, Flash, Batman, Detective Marciano y Green Lantern.

Pero, mientras todos los personajes tenían roles muy bien establecidos que encajaban perfectamente con sus aventuras, Aquaman siempre quedó relegado a un segundo plano.

Para que destacara mínimamente, los guionistas tenían que comerse la cabeza y meter algún combate acuático en el que pudiera actuar. Lo que acababa, además, separándole del resto del grupo con pequeñas tramas que importaban muy poco a los lectores.

El principal problema son sus superpoderes.
Puede controlar cualquier criatura marina, lo que le hace todopoderoso en el agua… y totalmente inútil fuera de ella. Sí, tiene una resistencia sobrehumana pero cuando tienes al lado a Superman, eso te convierte en poco menos que tetrapléjico.

Además, ni siquiera se trata de un héroe original. Al contrario de lo que ocurre con la mayoría de personajes de DC, se trata de una copia más o menos directa de Namor, uno de los primeros héroes de Marvel (por entonces Timely Comics).

De todas formas, en los cómics sobrevivió bastante bien. En un entorno en el que se aceptaba que un señor multimillonario adoptara a un niño huérfano y le pusiera mallas para salir de noche con él, Aquaman no era especialmente ridículo.

Sin embargo, llegó la serie Súper Amigos (1973-1986) y lo absurdo de su personaje comenzó a salir a la luz. La unión entre Hanna-Barbera y DC Comics fue un éxito de masas, popularizando a los superhéroes sin que los más pequeños tuvieran que leer un solo cómic. Y, bueno, Aquaman dio pie a escenas como las siguientes:



A sabiendas de que Aquaman no tenía sitio en DC, en los años 90 el historietista Peter David decidió darle un aspecto con el que, por fin, se lo comenzaran a tomar en serio. Con barba, pelo largo y un garfio por mano izquierda, el Rey de Atlantis ya parecía ser otra persona.


No obstante, en esa época los cómics no pasaban por un gran momento. No llegaban al mismo público que hacía diez años y las editoriales no compraban más que ideas repetidas hasta la saciedad. Así que, aunque David se esforzó por quitarle la fama de ridículo, todo se quedó en una simple anécdota.

A Aquaman solo le faltaba internet para convertirse en el memehéroe por excelencia. Las joyitas de su pasado en Súper Amigos salieron a la luz 30 años después. Y, con ellas, una gran número de sátiras en varias series de televisión que terminaron de reafirmar su cáliz de personaje humillado.

Ha tenido su versión en Bob Esponja…

Padre de Familia…

Y The Big Bang Theory:

Y en todas ellas ha sido retratado como el más absurdo de los justicieros.

DC Comics, por su parte, hacía oídos sordos a lo que se decía de él y seguía con sus aventuras usuales. Así, terminaron de hundir (nunca mejor dicho) a un superhéroe que ya nació maldito… hasta que llegó Geoff Johns.


El guionista que llevó a cabo la reinvención del Universo en DC Comics en 2012, tomó la colección de Aquaman a sabiendas de que necesitaba una rápida readaptación. De este modo, recogió todas las bromas que se decían sobre él y las incluyó en el arco argumental La Fosa, que comenzaba con una idea que por fin parecían entender: Aquaman no es el superhéroe favorito de nadie.

Después de un esfuerzo titánico, Johns consiguió que se le reconociera como parte esencial de La Liga de la Justicia. Había dejado de ser el pardillo de siempre para los fans de los cómics. Pero todavía seguía siéndolo en el imaginario colectivo. Solo le quedaba un paso para poder reafirmarse como héroe serio: llegar al cine.


En La Liga de la Justicia (2017) y la posterior película en solitario que llegará un año más tarde, Aquaman ya no será el rubio majete que habla con los peces. Ahora será Conan (o Khal Drogo) al estilo Poseidón. A ver quién se atreve a meterse con él.

Hasta 75 años ha necesitado Aquaman para que se le reconozca como algo más que una simple broma. No obstante, algunos opinan que este no es el personaje que conocieron. Aunque DC haya traído a un nuevo rey del mar, muchos siguen queriendo al hippy que luchaba a favor del medio ambiente con un traje sacado de un carnaval barato.

Aquaman ha dejado atrás su personalidad para quitarse la imagen ridícula que siempre había tenido. Pero, a largo plazo, esto podría significar el final definitivo del personaje.




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