martes, 29 de noviembre de 2016

Auriculares: ¿Buenos o Malos?

A final de cuentas, nada importa más que el volumen. Ningún par de auriculares es intrínsecamente "bueno" o "malo" para la audición del usuario. Sin embargo, elegir los adecuados puede ayudarle a mantener su salud auditiva.

Cuanto más alto sea el sonido, más rápido puede causar lesiones a los oídos. Si no se tiene cuidado, una ola de sonido potente puede realmente romper el tímpano –que de por sí es muy delicado–, pero es poco probable que ocurra mientras se está escuchando música.

La mayoría de los casos de pérdida de audición se producen por daño de los nervios y un teléfono inteligente es más que capaz de arruinar sus oídos de esa manera. Usted puede estar expuesto a 85 decibeles –el ruido del tráfico– prácticamente todo el día sin que esto le cause daño a los nervios, pero las cosas se vuelven peligrosas rápidamente una vez que el sonido sube. A 115 decibeles, que es el nivel de ruido producido en un concierto de rock o por una motosierra, el daño del nervio puede ocurrir en menos de un minuto. Es posible que no note inmediatamente una pérdida auditiva significativa, pero aumentará con el tiempo.

Algunos smartphones pueden reproducir la música a 120 decibeles. Si escuchó un disco completo a ese volumen, es posible que tenga una pérdida de audición desde el momento en que se quitó los auriculares. Según la Organización Mundial de la Salud, 1.100 millones de adolescentes y adultos jóvenes en todo el mundo corren el riesgo de desarrollar pérdida auditiva debido a estos "dispositivos personales de audio".

"Cuando veo a pacientes que tienen pérdida auditiva o alguna queja sobre su audición les digo que nunca pongan el iPod por encima del volumen medio", explicó a The Washington Post Aaron Pearlman, otorrinolaringólogo de Weill Cornell Medicine y New York-Presbyterian. Y piensa que es una buena idea que todos mantengan el regulador de volumen en el centro (o incluso más hacia la izquierda), incluso si todavía no han notado ninguna pérdida auditiva. "Si sigue esta rutina, el volumen nunca estará tan fuerte como para dañarse los oídos", agregó.

¿Cuáles elegir?
Pearlman no puede decirle a los pacientes qué tipo de auriculares usar, porque hay varios factores en juego: los de tamaño pequeños tienen mala reputación porque se ubican sobre el canal auditivo y emiten el sonido más cerca del oído, lo que significa que se experimenta la fuerza total de los decibeles. Los auriculares grandes y acolchados, en tanto, no se usan tan cerca del tímpano pero atrapan el sonido para que llegue con casi la misma intensidad.

Los auriculares internos de plástico sólido, como los que vienen con el iPhone, son muy malos para bloquear el ruido ambiental, lo que puede llevar al usuario a aumentar el volumen.

Los más recomendados son los que ayudan a resistir la tentación de subir el volumen. Desafortunadamente, es más fácil decirlo que hacerlo.



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