domingo, 20 de noviembre de 2016

En menos de 20 días Kirk Douglas cumplirá 100 años

Issur Danielovitz Demsky nació el 9 de diciembre de 1916. En pocos días cumplirá los 100 años, pero nadie lo recordará por ese nombre. En cambio, es difícil que alguien no conozca a Kirk Douglas, el nombre con el que se inmortalizó en el cine con algunas de las grandes superproducciones de la época dorada de Hollywood.

Nació en Amsterdam y llegó a los Estados Unidos con sus padres, judíos rusos que migraban de una Europa cada vez más convulsa. Como tantas familias de inmigrantes el joven Issur debió salir desde muy temprano a trabajar, hizo de todo un poco, desde luchador hasta botones en un hotel. Entre 1935 y 1939 pudo costearse los estudios en la Universidad de St. Lawrence, y pronto descubrió su verdadera vocación. Tras licenciarse en Artes, ingresó en la Academy of Dramatic Arts, en la que estudió interpretación durante dos años. Mientras asistía a clases interpretó varios papeles en montajes de aficionados en Nueva York y Pensilvania.

En 1941 debutó por fin en Broadway con la obra Spring Again. De esta primera época se destaca su participación en la obra Las tres hermanas, de Anton Chéjov, donde utilizó el seudónimo de George Spelvin Jr.

Pero luego sobrevino la Segunda Guerra Mundial y el joven (aún) Issur se alistó en la Marina, donde alcanzó el grado de teniente. Fue a su regreso del conflicto bélico que, finalmente, ingresó en el cine. Su debut fue en El extraño amor de Martha Ivers (1946), un melodrama protagonizado por Bárbara Stanwick; a Douglas le tocó el papel de su amargado marido.

En poco tiempo, su fuerte temperamento lo llevó hasta los primeros lugares en los papeles protagónicos. Su legendario mentón cuadrado con el hoyuelo que lo caracterizó de algún modo encarnaba a la perfección la personalidad de hombre enérgico, ambicioso y duro que fue común a muchos de los personajes que le tocó interpretar.

Hollywood había descubierto una estrella de enorme valía y comenzaba a gestarse la leyenda que durará hasta estos días.

Superproducciones.
Un año más tarde de este debut Douglas vuelve a participar en un film que el tiempo ha vuelto un clásico del cine noir de todos los tiempos.

Retorno al pasado (1947) es, según el juicio unánime de la crítica, una obra maestra del director francés Jacques Tourneur. Los papeles protagónicos correspondieron a Robert Mitchum y Jane Greer, pero el rol secundario le tocó a Douglas. En la película Mitchum encarna a un detective que es contratado por un viejo conocido, un jefe mafioso que encarna en una actuación memorable.



Este film le permitió consolidar su situación en la industria cinematográfica. Al poco tiempo firmó un contrato por cinco años con el productor Hal B. Wallis, pero apenas un año después su indomable temperamento lo llevó a romper con el productor. Su consagración se produjo con el papel protagónico en El ídolo de barro (1949), de Mark Robson, donde interpretó el papel de un boxeador que, con pocos escrúpulos, se abre paso a golpes en el mundo del box. Este trabajo le valió la nominación al Oscar.


De este modo comenzó una carrera que va sumando títulos cada vez más importantes. Su energía y capacidad de trabajo son particularmente recordadas por quienes estuvieron con él en esa época.

"Trabajar con Kirk ha sido, hasta donde me alcanza la memoria, la colaboración más gratificante y estimulante de mi vida (…). Se caracteriza por un vigor y una energía incansable, por su disposición a probarlo todo y por el desinterés absoluto que le merece su aspecto físico. Eso de ser el héroe guapo le trae sin cuidado. Su entusiasmo y su entrega al proyecto son contagiosos y se transmiten a los técnicos, a los actores y a todo aquel que participe en la película", escribió Tony Thomas, en The Films of Kirk Douglas.

Luego sobrevendrán verdaderas obras maestras del cine, como Espartaco, Senderos de Gloria, Ríos de Sangre, o Duelo de Titanes. O interpretaciones memorables, por las que volvió a estar nominado, como es el caso de El loco del pelo rojo, de Vincent Minnelli, donde interpreta al pintor Vincent Van Gogh, con quien muestra un parecido físico realmente asombroso.

Nada parece detener a Kirk Douglas. En 1991 sobrevivió a un accidente aéreo, poco después en 1996 lo hizo a una apoplejía. Ese mismo año recibió de manos del director Steven Spielberg el Oscar honorífico por los 50 años de trayectoria.

Sus trabajos cinematográficos llegan hasta 2010. En sus últimos títulos estuvo Illusion (2004), donde interpreta a un veterano director de cine venido a menos, y luego Cameraman: The life and work of Jack Cardiff (2010).

Kirk Douglas no fue tan solo un actor estelar, también se destacó como productor de grandes películas. Sus fuertes convicciones y su defensa de las libertades lo llevaron a desafiar a los más altos estratos del poder. Durante la época de caza de brujas se enfrentó al senador Joseph McCarthy, lo que le valió una temporada en la cárcel. Pero tampoco allí permaneció inactivo, durante su prisión escribió el guion adaptado de Espartaco, la novela de Howard Fast que lo había deslumbrado, sobre la historia real del esclavo que lideró la rebelión durante el Imperio Romano.

En pocos días más, Kirk Douglas cumplirá 100 años. Él mismo encarna la historia de los mejores años del cine.

Distinción del Congreso Judío Mundial
El pasado miércoles 9 de noviembre Kirk Douglas recibió el premio Teddy Kollel, otorgado por el Congreso Mundial Judío, por su compromiso con la defensa de la cultura hebrea. Su hijo Michael, de 72 años, fue quien recogió el galardón en nombre de Kirk y dijo: "El 9 de diciembre, mi padre cumplirá 100 años. Sé que considera este premio como un regalo anticipado de aniversario".

Douglas corona así una vida de éxitos luego de un inicio duro. En 1988 el actor escribió sus memorias, El hijo del trapero, donde recuerda sus orígenes en una familia de inmigrantes judíos rusos que a principios del siglo XX lucharon por hacerse un lugar en la cosmopolita ciudad de Nueva York. Douglas jamás olvidó sus orígenes y siempre se sintió orgulloso de su pasado.




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