jueves, 24 de noviembre de 2016

La receta de las famosas Cookies fue vendida a Nestlé por 1 dólar

A veces se habla de la inventora como de una estafada por una gran compañía, sin tener en cuenta los grandes beneficios que ella consiguió con el acuerdo.

Uno de los temas que más dejan volar a la imaginación de la gente es el del nacimiento de conocidos platos y dulces. Incluso el origen oficial de grandes estandartes de culturas y orgullos de naciones es a veces simplemente un bulo extendido en el tiempo. Todo el mundo puede añadir su toque especial a la historia de cómo nacieron el cruasán, la pizza o el panettone, entre otros.

Esta vez toca revisar la historia de uno de los productos más emblemáticos de la gastronomía americana de la mano del espacio dedicado a la gastronomía del diario El País. Los rumores hacen que se hable muchas veces de Ruth Graves Wakefield, inventora de las 'cookies', como de una pobre mujer que tuvo que las creó un día que tuvo improvisar algo rápido al quedarse sin ingredientes y como una víctima de una gran empresa como Nestlé. Nada más lejos de la realidad.

Ruth Graves Wakefield se formó en la Universidad Pública de Framingham y, en plena recesión, compró una casa con su marido con la idea de abrir un restaurante: el Toll House Inn. A pesar de las condiciones económicas contrarias, la empresa resultó ser todo un éxito: la lista de empleados fue creciendo, llegaron a servir más de 1.000 comidas al día y conocidos exponentes de la vida pública estadounidense como Cole Porter, Eleanor Roosevelt o Joseph Kennedy eran asiduos del local.

El perfeccionismo de la señora Wakefield desmiente la teoría de que se quedara sin ingredientes en su cocina y tuviera que improvisar. En realidad, realizó una infinidad de pruebas antes de dar con el sabor que buscaba. Sus famosas galletas son el resultado de la variación de una receta previa a la que añadió chocolate raspado. El éxito fue tal que las galletas pronto empezaron a venderse en otros establecimientos. El 20 de marzo de 1939, Ruth decidió ceder los derechos de la receta a los representantes de Nestlé en EE.UU. por el precio simbólico de un dólar.

No se trata de un acuerdo tan abusivo si se tiene en cuenta la increíble publicidad que consiguió el Toll House Inn (abierto hasta 1984) cuyo nombre figuraba en todos los paquetes de las galletas con pepitas de chocolate que comercializaba Nestlé. Además de esto, Wakefield trabajó como "asesora culinaria" de Nestlé durante muchos años.



Publicar un comentario en la entrada