lunes, 7 de noviembre de 2016

Las gallinas cruzaron el Mar Rojo antes que Moisés

Investigadores de la Universidad de Washington en St. Louis han descubierto restos de huesos de gallina procedentes de Etiopía que podrían explicar, por fin, cómo gallos y gallinas cruzaron antiguos caminos y mares.

El grupo de científicos encontró varios restos de huesos de este animal con marcas humanas de dientes que databan de hace miles de años. Es una de las pocas evidencias físicas más antiguas que el hombre ha encontrado, lo que puede facilitar la explicación de cómo se introdujeron estos animales en África. Cuestión que fue confirmada gracias a la datación por radiocarbono de 30 huesos desenterrados en una antigua aldea agrícola de la actual Etiopía.

"Nuestro estudio sitúa la presencia de gallos en África en un momento concreto de la historia y señala la importancia de las rutas comerciales del Mar Rojo y del Este de África para la introducción de gallos y gallinas", explicó Helina Woldkiros, autora principal del estudio e investigadora de antropología postdoctoral en Artes y Ciencias en la Universidad de Washington.

El gallo bankiva (Gallus gallus), es considerado el ancestro de los gallos y gallinas domésticos, con algo de hibridación del gallo gris. Este tipo de gallo silvestre fue domesticado hace unos 7.000 años en Asia, y posteriormente llevado al resto del mundo. Su larga historia proporciona a los investigadores de hoy pistas muy valiosas sobre antiguas rutas comerciales y agrícolas. "Es probable que nuestros antepasados llevasen pollos a Etiopía y al Cuerno de África en repetidas ocasiones durante largos períodos de tiempo: más de 1.000 años", afirmó Woldkiros.

Además, estos hallazgos arqueológicos "ayudan a explicar la diversidad genética de los gallos africanos modernos. Es el resultado de la introducción de diversos linajes de pollos procedentes de los árabes, el sur asiático y del pueblo suajili".

Los investigadores piensan que los gallos fueron introducidos en el continente africano por primera vez hace unos 2.500 años, a través de África del Norte, Egipto y el Valle del Nilo.




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