jueves, 24 de noviembre de 2016

Los padres recomiendan que sus hijos no vean el tráiler de "Cars 3" de Disney/Pixar

Aunque se hizo público este lunes, han tenido que pasar unos días para que digiriésemos el tráiler de la tercera entrega de Cars. Intrigante, agresivo, demasiado oscuro, y con un final no apto para todos los públicos, el primer vistazo a Cars 3 está causando más polémica de la que se podría esperar viniendo de una producción de Pixar.

Son poco más de 50 segundos, pero de una intensidad insólita: un circuito de carreras, con coches compitiendo a máxima velocidad; las vallas que los separan del público tiemblan; los latidos de corazón resuenan como un tambor de guerra. “¡McQueen pierde potencia!”, se escucha, antes de que un coche (al que conocemos muy bien) descarrile y de vueltas de campana. Fundido a negro.

“A partir de ahora, nada será como antes”.

El tráiler, de un tono completamente alejado al que la franquicia Cars nos tiene acostumbrados, ya ha recibido opiniones de todo tipo: multitud de padres demonizándolo y advirtiendo a otros progenitores de que no se lo pongan a sus hijos; aquellos que se permiten bromear con el tema diciendo que parece el tráiler de una película de Cristopher Nolan; incluso Josh God, el Olaf de Frozen, que twiteaba “estoy decidiendo que es más triste: La fuerza del cariño, La decisión de Sophie o el nuevo tráiler de Cars 3”.

Aunque el tráiler haya recibido opiniones encontradas, la sinopsis que conocíamos de la película ya nos sugería que ésta tendría un tono crepuscular: eclipsado por las nuevas generaciones de coches de carreras, Rayo McQueen se ve obligado a apartarse de los circuitos. Cuando decide volver a competir y demostrar que sigue siendo el campeón de antaño, necesitará la ayuda de una joven mecánica. De nuevo, Owen Wilson prestará su voz a Rayo McQueen.

Aunque habrá que esperar a junio del año que viene para ver si la película resulta ser tan dura como su tráiler, Cars 3 es otra muestra de que las secuelas de Pixar maduran a la misma velocidad que su público potencial: los espectadores que, por ejemplo, vieron el estreno de la primera entrega con 8 años, ahora tienen 18. Cars 3 está hecha para ellos.

Cabe recordar, sin embargo, que no es la primera vez que la tercera entrega de una franquicia Pixar incluye pasajes duros: ya en Toy Story 3, incluso los espectadores mayores perdieron el aliento con una escena en la que Woody y el resto de juguetes, en pleno horno de fundición, casi terminan siendo pasto de las llamas.








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