domingo, 27 de noviembre de 2016

Los ricos no madrugan

Es algo que intuíamos pero ahora queda demostrado con datos: los ciudadanos con mayor renta evitan las horas punta de tráfico, sobre todo la que se produce a primera hora de la mañana. Es la principal conclusión del estudio Los ricos no madrugan, elaborado por la Universidad de Zaragoza y publicado por la revista científica Royal Society Open Science .

Además de no tener que madrugar, los más pudientes suelen recorrer distancias más cortas para llegar a su trabajo y lo hacen de forma «más cómoda», según recoge Agencia SINC. La investigación que trata de analizar los orígenes y destinos de las trayectorias diarias de los trabajadores se ha realizado a partir de los datos de las ciudades de Medellín, Manizales, Cali y Bogotá, aunque según el profesor Jesús Gómez Gardeñes, uno de los responsables del estudio, serían extrapolables a otras ciudades fuera de Colombia.

«Sobre todo a grandes urbes (Chicago, Nueva York, San Francisco…) donde existe desigualdad y segregación».

Gómez Gardeñes cuenta que el origen del estudio está en otro más amplio con el que se pretendía conocer el patrón de evolución de ciertas enfermedades, como el dengue, en determinadas ciudades o países. «Muchas de estas infecciones necesitan que el humano se desplace para expandirse». Por eso, solicitaron datos sobre movilidad a las autoridades de diversas ciudades colombianas y tras analizarlos comprobaron que, además de los datos necesarios para establecer patrones sobre dónde nacían y dónde morían los trayectos de los ciudadanos, encontraron otros interesantes metadatos, entre ellos, los motivos de los desplazamientos, los medios de transporte utilizados o las diferencias socioeconómicas.

Sobre este último punto, la desigualdad social que se vive en Colombia (uno de los países con más diferencias entre ricos y pobres, según el Banco Mundial) queda reflejada en los desplazamientos diarios de los habitantes de sus grandes ciudades.

«En aquel país todo el mundo dispone de un número, del 1 al 6, que determina su estatus social, siendo el 1 el más deprimido (gente que apenas tiene acceso a agua corriente o electricidad) y el 6 el más alto. Es como una etiqueta».

Son los pertenecientes a los primeros estratos los que salen de casa más temprano.«El primer pico de movilidad se desplaza progresivamente en el tiempo conforme aumenta el nivel económico. Cuanto más ricos, más tardan en hacerlo». Las personas con más nivel adquisitivo se mueven más al mediodía («desde la hora del almuerzo a la tarde noche»).



Fracción de desplazamientos de cada estrato por franja horaria en las ciudades de Medellín (c) y Manizales (d): «La ciudad de Medellín permite una estadística mejor (por lo que la gráfica tiene menos ruido) ya que el número de encuestados y su población es mucho mayor que la de Manizales», explica Jesús Gómez Gardeñes.

La distancia y el tiempo que se tarda en realizar estos desplazamientos también varían en función del factor socioeconómico. «A primera hora, los trayectos realizados por los estratos más bajos son más largos porque normalmente se trata de personas que viven lejos del centro de las ciudades, donde suelen encontrarse los centros de trabajo».

A lo largo del día, los desplazamientos de las clases más pudientes son más frecuentes y prolongados. «Muchos de estos, además, no sólo tienen que ver con motivos laborales sino también de ocio. Aprovechan la hora de la comida para ir al gimnasio, de compras… Mientras que la gente más pobre apenas puede invertir en otros trayectos que no sean los que les llevan de casa al trabajo y viceversa».

Los medios de transporte utilizados también varían.«Los estratos 4-5-6 suelen preferir el transporte privado o el taxi. Los más bajos utilizan los “masivos”». El metro o el tranvía son, según Gómez Gardeñes, los «más democráticos» al ser empleado por prácticamente todas las clases (excepto por la 6).

Pese a que no en todas las ciudades existe la misma estratificación social que en Colombia, el investigador asegura que los datos podrían extrapolarse, «si no desde el punto de vista cuantitativo, sí cualitativo; sobre todo después de la crisis, donde las desigualdad social ha aumentado, lamentablemente».

Gómez Gardeñes considera que este tipo de información podría servir a las autoridades locales para optimizar la gestión del tráfico de las ciudades. «Datos como los extraídos en Colombia nos vienen a decir que las políticas homogéneas no sirven de nada. De poco vale, por ejemplo, grandes carreteras que unan núcleos urbanos marginales cuando allí sus habitantes suelen desplazarse en transporte público». Por el contrario, continúa el investigador, la inversión en medios como el metro o el tranvía se perfila como una buena solución al ser usados por gente de casi todas las clases sociales.



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