sábado, 12 de noviembre de 2016

¿Por qué recordamos letras de canciones antiguas?

No la escuchás años, pero apenas empieza a sonar en la radio, en un bar o en una publicidad de televisión, te acordás de todas y cada una de las palabras. Pero, ¿qué pasaría si te pidiéramos que recordaras lo que estudiaste para tus exámenes ese mismo año en el que la canción fue lanzada? Probablemente no te acuerdes de mucho… tal vez de nada.

¿Por qué se nos queda grabada la letra de las canciones?
Es posible que tenga que ver con la manera en la que el cerebro procesa la información acústica y dónde la compartimenta.

La teoría más aceptada
La razón por la que ciertas canciones se quedan en nuestra memoria de manera indeleble es un misterio. No obstante, un estudio realizado por Daniela Sammler, del Max Planck Institute for Human Cognitive and Brain Sciences, señala que la letra de las canciones tiene su propia sección de almacenamiento en el cerebro, separada de la que usa para guardar la melodía.

Como andar en bicicleta
Desde otro punto de vista, hay al menos tres razones por las que recordamos las letras de las canciones, según la psicóloga musical Vicky Williamson.

Simple exposición
La música está por doquier: en los locales de ropa, bares, autos, gimnasios y restaurantes. La mayoría de la gente no tiene ni idea de cuánto han escuchado sus temas favoritos, pero puede llegar a ser cientos y hasta miles de veces.

La exposición repetida aumenta la probabilidad de retención a cualquier estímulo, especialmente cuando la información es idéntica todas las veces, como sucede con una grabación. Así que la primera razón por la que recordamos las canciones con facilidad es que bombardeamos a nuestra memoria con ellas.

Desencadenantes emocionales
La segunda razón es que podemos vincularlas a emociones fuertes. Las puede provocar la música misma o nosotros las asociamos con eventos emotivos, de manera que pasan a representar nuestras grandes alegrías y pesares.

En general, las memorias emocionales son fáciles de recordar sin necesidad de la exposición repetida. No obstante, a menudo escuchamos canciones conmovedoras porque nos hacen sentir bien psicológicamente.

Finalmente, las canciones se nos vienen sin dificultad a la mente pues son en parte memoria motora. Una reacción común a la música, lírica o no, es aprender a cantarla, así lo hagamos solamente en la privacidad de la ducha. Las memorias que son de naturaleza motora se tornan en hábitos y pueden recuperarse subconscientemente sin mucho esfuerzo, como por ejemplo caminar, manejar o nadar.



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