miércoles, 16 de noviembre de 2016

Sentir vergüenza es bueno...

Todos hemos sufrido vergüenza en algún momento de nuestra vida. Ese sentimiento que es mucho más divertido de contar que de sufrir y que provoca que nos queramos fusionar con la pared, que nos trague la tierra o que salir corriendo sea la opción más digna.

La vergüenza es una emoción “auto consciente”, ya que es algo que experimentamos nosotros en relación con los otros cuando cometemos un error o contravenimos las convenciones sociales. Según explica la psicóloga y autora de Emotional Agility, Susan David, la vergüenza, pese a que tradicionalmente ha sido vista como una emoción negativa, también nos puede derivar a resultados positivos. Aquí os mostramos tres pruebas de ello:

I. Si muestras vergüenza inspirarás más confianzaLas personas que sienten y expresan más vergüenza son vistas mejor que aquellas que no. Y tienen más posibilidad de ser perdonadas en caso de que la fastidien en algún punto.

Según David, “cuando otros ven que estamos avergonzados, eso da señales de que nos importa haber transgredido las expectativas, haber cometido un error o que estamos preocupados por nuestras acciones. Entonces, los demás se mostrarán más propensos a confiar y perdonar a las personas que se preocupan en contraposición a aquellos que actúan con impunidad o sin ninguna preocupación por su impacto en los demás”.

II. Anticípate a ella
Anticipar el sentimiento de la vergüenza nos puede ayudar a una mejor preparación para situaciones difíciles. “La vergüenza potencial nos lleva a estar más preparados”, reconoce la psicóloga. Si vas a dar un discurso, piensa en las personas a la que tendrás que convencer con tus palabras. Seguro que esa vergüenza previa que sentirás al pensar en todos esos ojos mirándote es mucho más efectiva que el viejo truco de imaginarte a toda esa gente desnuda.

III. La vergüenza ayuda a mantener el orden social
Tratar de evitar la vergüenza también ayuda a proteger a la sociedad. "La vergüenza leve puede ser una manera saludable de mantener el orden social para que ninguna persona ofenda a otros excesivamente," explica Leslie Shore, autor de Escucha para tener éxito: Cómo identificar y superar las barreras de escucha efectiva. O lo que viene siendo lo mismo: no te vas a liar con tu compañero de trabajo en la cena de empresa estando borracha porque sabes que esa es una decisión que solo traerá sufrimiento.

Sin embargo, pese a todo el positivismo del que queramos rodear a la vergüenza, muchos de nosotros preferimos simplemente no pasar por ese mal trago. O al menos saber gestionar mejor esos momentos en los que ya no hay nada que hacer. Por eso, aquí tres trucos para hacer frente a la vergüenza con dignidad.

I. Ríete de ti mismo
¿Que se te ha roto el pantalón y vas enseñando el culo por la oficina? No pasa nada. ¿Que has enviado una nota de voz a quien no debías? Bah, no te preocupes.

Según un estudio publicado en la revista Qualitative Research in Psychology, los seres humanos reaccionamos de dos maneras ante la vergüenza: o bien la evitamos o la aceptamos. “La mejor estrategia es confrontar la vergüenza y la mejor manera es hacerlo con humor. Cuando haces humor de tu situación, te muestras con confianza en ti mismo y con coraje”, dice el estudio.

II. Bebe agua fría
Consejo bizarro pero efectivo. O eso dice la ciencia. Según un estudio publicado en Neuroscience News, un vaso de agua frío puede ser muy útil para alejar las emociones violentas.

Los científicos de la Universidad Western en Canadá llegaron a esta conclusión a través de un experimento . Se hizo recordar a un grupo de voluntarios situaciones que implicaban distintas emociones. Luego se les ofreció bebidas frías y calientes. La gente que tenía sentimientos de vergüenza eligió en mayor medida las bebidas frías porque estas emociones implican respuestas cálidas en el cuerpo, como el sonrojo.

“Eso nos muestra evidencias de que las emociones y la temperatura van de la mano y que podemos usar ese potencial para regular las emociones. Si sientes arrepentimiento o vergüenza, vas a tender a desear un vaso de agua fría que puede ayudarte a sentirte menos avergonzado”, escribe el estudio.

III. Y respira
“Experimentar vergüenza es normal”, dice Susana David. "Es el precio a pagar por ser seres humanos imperfectos, desordenados, normales. Una parte clave de pasar por la vergüenza es practicar la autocompasión y el autoperdón. Cuando reconoces que eres humano e imperfecto, al igual que todos los demás seres humanos son imperfectos, nos da permiso para dejar atrás la vergüenza pasada con la seguridad de que dimos lo mejor de nosotros”.

La próxima vez que sufras un episodio d e vergüenza, relájate y respira. Es algo completamente normal.

O siempre puedes probar a tomarte un vaso de agua bien fría.




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