viernes, 18 de noviembre de 2016

Tus extensiones de pelo son una ofrenda al dios Vishnu


Cada año, el templo de Thirutani en India, recibe miles de peregrinos. Muchos de ellos son mujeres. Existe la creencia de que si una devota se rapa la cabeza y ofrece sus cabellos al dios Vishnu, cualquier deseo que pida le será concedido.


Por ese motivo a este lugar se le conoce como el templo del pelo. Podría decirse que los cabellos que allí se almacen serían el equivalente a los exvotos entre los fieles cristianos.

¿Pero qué ocurre con esos montones de pelo? Se venden a empresas extranjeras que confeccionan con ellos las extensiones de cabello que lucen muchísimas mujeres occidentales.

Las autoridades del templo subastan el pelo a intermediarios, ganando 3 millones de euros anuales, además de las donaciones económicas de los fieles. Argumentan que ese dinero se destina a la restauración y conservación del santuario indio, de gran lujo y ostentación. Concretamente, obtienen 250.000 euros al mes de la venta del pelo, durante cada mes de cada año.  ¿Realmente necesitan 3 millones de euros al año para la conservación del templo?


Los compradores del cabello lo exportaran a Europa, Estados Unidos, los países Árabes, Australia o Rusia para la fabricación de pelucas o extensiones que acabarán costando entre 1.000 y 2.000 euros. Desde que el pelo sale del templo de la India hasta  llegar al país de su venta, pasa por varios intermediarios que van aumentando su precio, dependiendo de la calidad y la longitud del cabello. El pelo natural indio que lucirá una occidental pudiente sin saber que su adorno cabelludo era, en realidad, una ofrenda al dios Vishnu. Pero la gravedad del asunto es que, seguramente, los peregrinos que esperan días para poder hacer su sacrificio hinduista, tampoco tienen ni idea que las autoridades religiosas comercializan con su ofrenda. Capitalismo sin escrúpulos.

Por supuesto, estas devotas indias no reciben ni una rupia por su preciado tesoro capilar. Milagros, tal vez. Dinero, ninguno.



Publicar un comentario