lunes, 19 de diciembre de 2016

10 pequeñas historias de amor

Muchas veces la vida nos prepara tantas vueltas inesperadas que ningún guionista de Hollywood podría inventar. Cómica, multifacética, impredecible y a veces trágica...sin embargo, siempre hay lugar en ella para el amor, la bondad y un simple milagro.
  • Hoy, dos días después del funeral de mi esposo, me llegó el ramo de flores que él había pedido la semana pasada. El ramo traía la nota: "Incluso si el cáncer me gana, quiero que sepas: eres la mujer de mi vida".
  • Hoy gané un juicio que duró mucho tiempo. Hace 14 años supe que mi vecino golpeaba a diario a su perro. Se lo robé y me arrestaron. Gasté en el proceso legal mucho dinero pero ahora, quedándome dormido y sintiendo el calor de mi nuevo amigo peludo en mis pies, me doy cuenta de que no ha sido en vano.
  • Hoy mi hija regresó de la escuela y me pidió encontrarle una página web donde pudiera aprender lengua de señas. Cuando le pregunté para qué lo necesitaba, me contestó que en la escuela había una niña nueva, que era sorda y que solo conocía la lengua de señas, por lo tanto, no tenía a nadie con quién conversar.
  • Me equivoqué de número y le envié a mi padre el mensaje “Te quiero“ mencionado para mi marido. Al cabo de unos munutos, recibí el mensaje: ”También te quiero. Papá“. Fue muy conmovedor. Son muy pocas las veces que papá y yo nos decimos estas palabras.
  • En nuestra escuela, como en cualquier otra, existe la chica más popular. Es increíblemente bella e inteligente, y todos los chicos están dispuestos a muchas cosas para que ella les haga caso, sin embargo, ella pasa todo el tiempo solo con un chico: su hermano menor que padece de autismo.
  • Hoy mi abuelo y yo estábamos viendo fotografías y encontramos una imagen muy vieja donde él con mi abuela, que falleció hace unos años, bailaba en una fiesta. Me abrazó y me dijo: “Recuerda: incluso si algo no duró toda la vida, no quiere decir que no haya valido la pena”.
  • Pasé 15 años trabajando de educadora de niños. Años después, conocí a uno de mis alumnos. Era un niño difícil, siempre parecía estar enojado con la vida. Un día dibujé para él un Superman y le escribí que los superhéroes jamás se rendían y que siempre ganaban. Ahora ese niño es bombero y salva las vidas de los demás. Pasamos casi media hora conversando y, antes de despedirnos, abrió su cartera y me enseñó mi dibujo con superman que sigue conservando.
  • Tengo diabetes. Hace dos años murió mi mamá y adopté a su gato Ballena. Hace poco, me desperté a las tres de la mañana porque Ballena estaba sentado en mis pies y maullaba. Jamás lo había escuchado maullar tan fuerte e insistente. Entonces me levanté para ver qué sucedía, y de repente sentí mucha debilidad. Tomé el medidor de glucosa para averiguar mi nivel de azúcar en la sangre. Había bajado a 53, y eso que el nivel normal es de 70 a 120. Luego en el hospital me dijeron que si mi gato no me hubiera despertado, podría no haberme despertado nunca más.
  • Un perro grande sin hogar me perseguía del metro hasta casi el umbral de mi casa. Empecé a ponerme nervioso. De pronto apareció enfrente de mí un hombre con un cuchillo en sus manos y empezó a exigir que le diera mi cartera. Antes de que pudiera reaccionar, el perro lo atacó. Él tiró el cuchillo y yo pude huir. Ahora estoy en casa, sano y salvo, y todo gracias a aquel perro.
  • Hace poco entré a una librería de textos de segunda y compré una copia del libro que me habían robado de niño. Cuál fue mi sorpresa cuando, al abrirlo, vi que era el mismo libro. En la primera página estaba mi nombre y la firma de mi abuelo que me lo había regalado. La nota decía: "Espero que dentro de muchos años este libro vuelva a encontrarte y lo vuelvas a leer".


Publicar un comentario