sábado, 17 de diciembre de 2016

20 recientes películas de culto que (tal vez) no conocías

"¿Y qué es una película de culto?", te preguntarás con razón. Aunque no exista una única acepción, en un universo monopolizado por blockbusters estadounidenses diríamos que son aquellas películas imperfectas, de personalidad salvaje, que no alcanzan taquillas millonarias pero despiertan fervores confrontados por su estilo personal e intransferible. Estos 20 títulos, son películas recomendadas si buscas algo distinto a lo que por regla general puebla la cartelera.

'Ex Machina' (Alex Garland, 2015)


Cuando muchos pensábamos que el cine de ciencia-ficción estaba condenado a la eterna melancolía ochentera, Alex Garland nos demostró que con muy poco se podía reflexionar sobre conceptos como la identidad o el creacionismo con un discurso aparentemente nuevo. En realidad 'Ex Machina' es como mezclar los mitos de Frankenstein y Barba Azul en los tiempos de la biogenética, pero su inesperada maldad y su inteligente planteo acaban dotándola de una personalidad inclonable.

'Una chica vuelve a casa sola de noche' (Ana Lily Amirpour, 2014)


Cuentan que cuando la directora Ana Lily Amirpour estuvo en el Festival de Sitges, cerraba todos los karaokes del Garraf a altas horas de la madrugada berreando y dando brincos. Mucho de su personalidad desatada está presente en su ópera prima, un film con vampiras en blanco y negro, filmado en USA pero ambientado en una fictícia ciudad iraní, con rabia feminista, iconología islámica y personalidad exacerbada. La de una cineasta a la que habrá que tener muy en cuenta de cara al futuro.

'Fuerza mayor' (Ruben Östlund, 2014)


En el momento decisivo de esta película sueca, un alud de nieve se precipita sobre la terraza de la estación de esquí a la que una familia aparentemente modélica ha ido a pasar el fin de semana. La madre cobija a sus hijos. El padre huye como un cobarde. Todo ha sido un simulacro, pero la familia ha quedado herida de muerte. Y lo que viene a continuación es un escupitajo inclemente arrojado a las entrañas de la masculinidad. Solo recomendable para aquellos que quieran reírse de nosotros mismos con la sonrisa torcida.

'The Guest' (Adam Wingard, 2014)


Adam Wingard, el director que va a llevar el anime 'Death Note' a la gran pantalla de la mano de Netflix, es el autor de esta jukebox ochentera con relato inmerso entre las canciones de Front 242, Clan of Xymox o Annie. Tópica e inquietante historia de intruso que se cuela en casa, con extra de testosterona y la musa del género indie, Maika Monroe, embobada con los abdominales de Dan Stevens.

'El Congreso' (Ari Folman, 2013)


Híbrida en todos los sentidos, enigmática y absorbente como pocas, con una primera mitad en imagen real que narra el ocaso de las estrellas de cine en manos del vampirismo digital, y una segunda parte animada que parece un sueño perdido entre los dibujos de los hermanos Fleischer y las enseñanzas de Eckhart Tolle. La libre adaptación de 'El congreso de futurología', de Stanislaw Lem reflexiona de un plumazo sobre la imagen y la existencia humana sin apabullar a nadie, y cuenta con una banda sonora de Max Richter que es para empezar a llorar hoy y acabar en septiembre.

'Spring Breakers' (Harmony Korine, 2012)


La estrategia no podía ser más inteligente: adopta a un grupo de chicas Disney (Selena Gomez, Vanesaa Huydgens...), vístelas con un bikini durante toda la película y ponlas a robar, a bailar y a drogarse para que papá y mamá frunzan el ceño. Adórnalo todo con estética de reality de la MTV, chillonas luces de neón y un epifánico momento musical con James Franco, al piano, homenajeando a Britney Spears. "Spring Breakers, bitches...", y sobran las palabras


'La cabaña en el bosque' (Drew Goddard, 2012)


Es, con permiso de James Wan, la película de terror más valiosa de los últimos años. Y lo es por su inteligencia autoreflexiva, incapaz de dejar indiferente a cualquier fan del género que se precie. Todo arranca con un tópico de postal: un grupo de jóvenes que se dispone a pasar un fin de semana en una cabaña perdida en el bosque. Lo que viene después es una caja de sorpresas similar al asombro que nos proporcionaría abrir un rólex para deleitarnos con la perfección de su maquinaria interna. Con esta autopsia, el cine de terror demostró estar más vivo que nunca.

'Las ventajas de ser un marginado' (Stephen Chbosky, 2012)


No te dejes engañar por ese título que parece sacado de un manual de autoayuda para victimas de acoso escolar. Pocos films han sabido captar la joie de vivre de la compleja adolescencia como esta obra en la que besamos por primera vez a Emma Watson, representamos 'The Rocky Horror Picture Show' sacudiéndonos las vergüenzas y cantamos a Bowie en un coche. El 'Dazed and Confused' para la generación millennial.

'Laurence Anyways' (Xavier Dolan, 2012)


Con 27 años, el canadiense Xavier Dolan ha dirigido seis películas y todas ellas han estado presentes en el Festival de Cannes. El enfant terrible del cine de autor contemporáneo es asquerosamente joven, asquerosamente osado y asquerosamente talentoso. Su obra magna, 'Laurence Anyways', es como un grandilocuente melodrama de los de antes si no fuese porque el protagonista es un hombre que quiere ser mujer, y porque Dolan es posmoderno hasta las trancas y tiene un gusto estético y musical tan histérico como arrebatador. Está llamado a ser uno de los directores más importantes de la historia del cine, y 'Laurence Anyways' es un buen compendio de toda su filmografía.

'Frances Ha' (Noah Baumbach, 2012)


Hay una entidad cinematográfica llamada Greta Gerwig que es difícil de resumir. Se trata del reconocible arquetipo de nuestra mejor amiga, cabra loca, inmadura, divertida, jovial, superviviente de sus propias inseguridades, que parece avanzar por la vida a un rítmo errático e inferior al de los demás. La actriz ha desarrollado su peterpanesco personaje en múltiples películas pero 'Frances Ha' es la deliciosa consagración de una figura que te irritará o que te enamorará arrebatadamente.

'Diamond Flash' (Carlos Vermut, 2011)


Una de los debuts más deslumbrantes de la historia del cine español, 'Diamond Flash' no se vio en los cines y se estrenó directamente en Internet, lo que probablemente benefició que fuera adquiriendo su aura de film de culto inclasificable. Historias cruzadas, superhéroes, secuestros de niños e incluso el ramito de violetas de Cecilia: la receta de esta inclasificable película que nos descubrió a un sinfín de actrices de primerísimo nivel, y que formalmente bebe más del cómic que de cualquier película previa que podamos nombrar, acabó por encumbrar a su director, que poco tiempo después ganaría la Concha de Plata del Festival de San Sebastián con la no menos apasionante 'Magical Girl' (2014).

'Martha Marcy May Marlene' (Sean Durkin, 2011)


Hace cinco años, cuando nos hablaban de las hermanas Olsen, nos acordábamos de 'Padres forzosos' y nos venían a la mente un par de it-girls idénticas con mucha pose y dudoso talento. Y entonces apareció Elizabeth, la menor, la diferente, la desconocida, para demostrarnos que en aquella casa también vivía una actriz. ¡Y menuda actriz! Víctima del lavado de cerebro de una secta, su personaje en 'Martha Marcy May Marlene', intenta recuperar la normalidad. Pero su cabeza no se lo permite, y la película, infectada de su transtorno mental, nos miente una y otra vez a la cara.

'Casa de tolerancia' (Bertrand Bonello, 2011)


A principios del siglo XX, en un burdel parisino con olor a polvos de talco y perfumes baratos, una prostituta llora lágrimas de semen y otras dos bailan al ritmo de las noches de blanco satén de los Moody Blues, una canción que aún tardaría décadas en escribirse. Con un perverso sentido de la poética, extrayendo belleza de los rincones más polvorientos, Bertrand Bonello certifica que es poseedor de una de las miradas más personales del cine europeo contemporáneo.

'Declaración de guerra' (Valerie Donzelli, 2011)


¿Puede una película que habla sobre un bebé con un tumor cerebral acercarse a géneros como la comedia y el musical sin perder ni un ápice de verdad? Puede si su directora es Valerie Donzelli, uno de los talentos más exquisitos del cine galo reciente. Formando pareja en la pantalla con su ex marido, Jérémie Elkaïm, Donzelli revive uno de los momentos más difíciles en la vida de ambos para recordarnos que no hay blancos ni negros absolutos, y que la luz suele aguardarnos siempre al final del túnel.

'Confessions' (Tetsuya Nakashima, 2010)


Que los asiáticos saben mucho de venganzas era algo que teníamos claro como mínimo desde que abrimos el paquete sorpresa de 'Old Boy' (Park Chan-wook, 2003). Pero Nakashima, uno de los cineastas japoneses más interesantes de los últimos años, ha logrado lo que parecía imposible: llevar el concepto a terrenos más oscuros y decadentes, donde el alma humana está ausente y en su lugar sólo encontramos desolación. En 'Confessions' una profesora interrumpe su clase para advertir a sus alumnos que entre ellos se encuentra el asesino de su hija pequeña. Y lógicamente, no va a parar hasta desenmascarar al culpable, por mucho que la AMPA jamás vaya a aprobar sus métodos.

'Canino' (Yorgos Lanthimos, 2009)


En 2009 los más cinéfilos supieron que algo no iba bien en Grecia cuando se toparon con este objeto provocador no identificado que hubiese hecho las delicias del Luis Buñuel de 'El discreto encanto de la burguesía'. Dotada de un incómodo surrealismo para deconstruir el estamento familiar, 'Canino' instauró en el cine griego su receta para afrontar la crisis que se nos venía encima: atentar contra los cimientos más sólidos de la razón para evidenciar que todo lo que nos rodea es un gran disparate.

'Amer' (Hélène Cattet y Bruno Forzani, 2009)


Como una película porno sin sexo, esta erótica orgía de sensaciones es un homenaje al giallo, el cine de terror Made in Italia que encumbró a directores como Dario Argento, Mario Bava o Lucio Fulci allá por los años 70. Guantes de cuero, navajas afiladas, primerísimos planos, miradas y labios... un arrebato de sinestesia erógena que revela a los belgas Cattet y Forzani como dos de los cineastas más genuinos del cine de género en la actualidad.

'Love Exposure' (Sion Sono, 2008)


Megalómana epopeya nipona de 4 horas de duración que muta de piel a cada paso y que es inclasificabe bajó ninguna catalogación genérica o tonal. Si Sion Sono es el director más demente del cine contemporáneo, 'Love Exposure' es la película que mejor representa sus excesos y virtudes. Violencia, sexo, braguitas de colegialas, religión y sectas, todo ello metido en la batidora y sacudido con rabia para que vivas una experiencia incomparable a nada que hayas visto anteriormente.



'Los Cronocrímenes' (Nacho Vigalondo, 2007)

Nacho Vigalondo ya tenía en su currículum una nominación al Oscar (por el corto '7:35 de la mañana') cuando debutó con este ejercicio de género de calculada precisión que lleva los viajes en el Tiempo a una nueva dimensión y que ha influido a muchas más películas y series posteriores (se dice que los responsables de 'Perdidos' estaban encantados con la película) de las que puedas imaginar. 'Los Cronocrímenes' es una de esas películas que hay que ver tomando apuntes y haciendo esquemas, pero que te hace sentir mucho más inteligente cuando llegan los títulos de crédito.

'Shortbus' (John Cameron Mitchell, 2006)


Han pasado diez años pero queda pendiente que alguien recoja el guante que 'Shortbus' lanzó en 2006 creando un imaginario luminoso, ligero y poético para una sexualidad libre de todo complejo. Explícita, morbosa y lúbrica como pocas, pero no por ello perversa o censurable, 'Shortbus' logró trasladar al sexo al lugar que el cine le debía, alejado de los cuerpos fracturados, mecanizados y sin alma de la pornografía.





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