martes, 6 de diciembre de 2016

Agua mineral en caja para contaminar menos

Si alguien te dice que tiene sed y va a comprar agua, ¿en qué formato piensas que se la van a vender? Efectivamente, en botella de plástico o cristal. Pero ¿por qué no empezamos a pensar en otro tipo de embalaje que sea más ecológico? ¿Y si en lugar de en botellas la encontramos envasada en cartón?

Algo parecido debió pensar Ramón Lange cuando decidió crear su empresa Agua enCaja Mejor: cambiar la forma en la que compramos agua envasada por un sistema más cuidadoso y amable con el medio ambiente. Y el cartón le pareció el material más adecuado.


«En realidad no es un envase novedoso o especial que yo haya creado», explica Lange. «Es un envase que estamos acostumbrados a ver en zumos, productos lácteos y algunos alimentos. La gran diferencia es utilizar estos envases que son más respetuosos con el medio ambiente para envasar agua, y de esta forma reducir el impacto que generamos diariamente consumiendo agua en envases de plástico o de vidrio».

Las cajas de agua que vende este joven empresario están fabricadas con un 75% de materiales renovables y biodegradables, por lo que el impacto medioambiental se reduce considerablemente. Y los árboles de los que sale el cartón provienen de bosques gestionados de manera responsable, lo que significa que por cada árbol cortado se planta uno nuevo.

«Adicionalmente quise transformar el hecho de beber agua desde un simple acto de consumo a un acto de aporte individual para el medio ambiente». En esa línea, la empresa ha firmado un acuerdo con la fundación Plant for the Planet por el que entregará el 10% de los beneficios que se obtengan de la venta de Agua enCaja Mejor para plantar árboles en España. Y se compromete a plantar un árbol en nombre de todo aquel que comparta en redes sociales su foto con el producto utilizando el hastag #PlantaTuCaja.

Agua en Caja Mayor es un proyecto personal de este joven empresario. Cuando acabó su posgrado en el IE decidió que quería afrontar el problema del cambio climático aportando su pequeño granito de arena. Según diversos estudios, en España se tiran a diario 17 millones de botellas de plástico de las que apenas llega a reciclarse el 20%.

El Instituto Europeo para la Investigación de Energía y Medio Ambiente (IFEU) realizó una investigación comparando los envases de vidrio, cartón y plástico a lo largo de toda la cadena de producción, transporte y envasado. La conclusión, afirma Lange, es que no sólo el cartón deja hasta un 64% menos de huella de carbono, sino que además se emiten muchos menos contaminantes que acidifican nuestros océanos o deterioran nuestra atmósfera.

Sólo hacía falta buscar el envase adecuado y lo encontró en la empresa Elopak. Las cajas están recubiertas en su interior de una pequeña capa de polietileno y aluminio similar al que se usa en los tretrabriks. «Estamos hablando con Elopak para que el próximo bache de producción lo hagamos con polietileno 100% vegetal. El aluminio tiene un tiempo de descomposición de aproximadamente 10 años en el medio ambiente frente al PET y el vidrio, que tienen 500 y un millón de años», afirma Lange.

Lange realizó el plan de negocio, pero faltaba financiación. La familia y los amigos confiaron en su idea y le han ayudado económicamente a poner en marcha la empresa. «Ha sido un proceso largo y de mucho trabajo para estar aquí hoy lanzando este producto. Muchos retos de capital, infraestructura, logística, diseño, permisología, entre otros. Podríamos estar toda la mañana hablando de esto y les cansaría sólo de contarlo», comenta el empresario.

El agua que vende procede del manantial de Gormaz, en la provincia de Soria. «Estuve visitando manantiales durante varios meses hasta que llegué a Gormaz. El sitio te envuelve desde que llegas, los paisajes, el clima, el castillo. El manantial cumplía con todas las características que estaba buscando», recuerda Lange.

Las aguas de este manantial son de mineralización débil y podría decirse que es un agua con mucha historia. El castillo que preside el paisaje de Gormaz perteneció al Cid y se construyó allí, cuenta el empresario, por la abundancia de agua que manaba del manantial. «Desde hace 4.000 años hay asentamientos en Gormaz gracias a este manantial. De hecho Gormaz significa: “divinidad de las fuentes y manantiales termales”».

El siguiente reto, una vez lanzado el producto, será ir adquiriendo poco a poco cuota de mercado. El plan es «romper el paradigma que existe en España de que se tiene que ver el agua que se va a consumir y cambiar el hábito de consumo de agua de muchos españoles para que sea más sostenible», afirma Lange. «Nuestros hijos nos lo agradecerán».



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