lunes, 5 de diciembre de 2016

Cuando el gobierno británico cubrió con tierra de Yugoslavia el piso de una habitación de hotel

El Claridge’s es uno de esos hoteles de cinco estrellas que sólo los más pudientes pueden permitirse. 

Situado en el centro de Londres, cercano a Bond Street, ha sido utilizado como escenario de varias películas, y celebridades como Alfred Hitchcock, Mick Jagger o Brad Pitt han pasado allí alguna que otra noche. Pero para los aficionados a las curiosidades, este hotel es relevante porque en éste se dio el menor y más breve enclave territorial de la historia. 

Fundado en 1812, el hotel fue ampliado y reformado en diversas ocasiones y sufrió varios cambios de nombre. Tras la Primera Guerra Mundial el establecimiento ya era un lugar famoso entre los aristócratas que no podían permitirse la compra de una vivienda en Londres. La Segunda Guerra Mundial aceleró la llegada de éstos. La Alemania hitleriana de un lado y la Unión Soviética de Stalin del otro liquidaron a las monarquías de numerosos países de Europa del este y nórdicos, que buscaron refugio en Londres. Las familias reales de países como Rumanía, Grecia, Bulgaria o Noruega se asentaron en la capital británica, en concreto en el Hotel Claridge’s, que se convirtió en el centro de reuniones para los exiliados.

Entre ellos se encontraba el rey Pedro II de Yugoslavia, que conoció en Londres a la que sería su mujer, Alejandra de Grecia, y con la que se casó en 1944. Poco después del matrimonio la princesa quedó embarazada, y ello planteaba problemas en el ámbito de la sucesión. Las leyes dinásticas yugoslavas sólo permitían que aquellos nacidos en territorio nacional yugoslavo pudieran ser herederos a la corona. Dado que el país se encontraba sumido en una guerra intestina, con combates entre ambos bloques y los partisanos de Tito, la vuelta allí era un suicidio seguro. Pero si la Familia Real no podía ir a Yugoslavia, quizás Yugoslavia podría venir a Londres.

Consciente del problema al que se enfrentaban, el rey Jorge VI y el primer ministro Winston Churchill se reunieron con el rey Pedro. La solución que encontraron fue tan rápida como sorprendente. Se acordó que por el plazo de 24 horas, hasta el nacimiento del príncipe Alejandro, la soberanía de la habitación 212 del hotel Claridge’s sería cedida a Yugoslavia y devuelta después al Reino Unido. 

La estancia fue adornada con la bandera nacional del país eslavo, y se dice que los empleados del hotel echaron tierra especialmente traída de allí para que el futuro monarca naciera literalmente en suelo yugoslavo. De este modo el 17 de julio de 1945 nacía el príncipe Alejandro, en un territorio que estaba rodeado arriba, abajo y por todos los lados por el Imperio Británico, pero que oficialmente era Yugoslavia, aunque sólo fuera por un día -igual que la habitación de un hospital canadiense que fue declarada territorio de los Países Bajos-.



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