martes, 6 de diciembre de 2016

El mal humor no afecta nuestro rendimiento mental

Todos hemos tenido días donde el mundo es más gris que de costumbre. Esta variación diaria en el estado de ánimo es un problema potencial para los psicólogos que quieren utilizar pruebas para comparar la capacidad mental de las personas.

Durante el estudio el estado de ánimo, como el cansancio y la motivación, distorsionaron los resultados de la prueba. De hecho, existe evidencia de cómo el mal humor es un distractor ya que haces un esfuerzo mental para manejar emociones desagradables. Estar de buen humor es energizante. Sin embargo, un estudio publicado en Intelligence analizó cómo el estado de ánimo y el rendimiento mental de las personas varió en cinco días consecutivos y que en realidad no encontró ningún vínculo entre los dos.

La científica Von Stumm afirma que encontró una variabilidad "considerable" en el rendimiento mental de los participantes y su estado de ánimo de un día para otro, con el estado de ánimo variando más que el rendimiento cognitivo. Pero fundamentalmente, no hubo acoplamiento entre los dos. Es decir, los cambios diarios en la forma en que los participantes realizaban las pruebas mentales no estaban ligados a fluctuaciones diarias en su estado de ánimo.

Este resultado no debe entenderse como que la angustia emocional grave no es perjudicial para el rendimiento mental, pero los resultados sugieren que las fluctuaciones mundanas en nuestro estado de ánimo afectan poco nuestro rendimiento mental.

El estado de ánimo sufre oscilaciones a lo largo del tiempo. Cuando sucede dentro de unos límites que no generan dificultades a la persona, se denomina eutimia. Cuando es anormalmente bajo se llama depresión. Cuando es anormalmente alto se llama hipomanía o manía. La alternancia de fases de depresión con fases de manía se llama trastorno afectivo bipolar.

También se diferencian del temperamento y de la personalidad, los cuales generalmente no suelen tener una componente temporal, sino que son actitudes permanentes en el tiempo. No obstante, determinados tipos de personalidades, como el optimismo o la neurosis, pueden predisponer al sujeto a determinados estados de ánimo. Ciertas alteraciones del estado de ánimo, como la depresión o el trastorno bipolar, forman una clase de patologías denominadas trastornos del estado de ánimo.

Según algunos psicólogos, como Robert Thayer, el estado de ánimo es una relación entre dos variables: energía y tensión. Según esta teoría, el estado de ánimo diverge entre un estado energético (de más cansado a más activo) y un estado referido al grado de nerviosismo (entre más calmado o más tenso), y se considera que el "mejor" es un estado calmado-energético y el "peor", un estado tenso-cansado. Thayer también defiende una conexión especial entre la alimentación y el ejercicio físico en el estado de ánimo.



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