domingo, 25 de diciembre de 2016

Tadiciones navideñas muy curiosas

Cada región del mundo que celebra la Navidad presume de sus particulares tradiciones, y aunque sus ciudadanos las tengan normalizadas, algunas son muy peculiares. ¡Te invitamos a descubrirlas!

Atar a los pdres (antigua Yugoslavia)


Tiene lugar dos días antes del 25 de diciembre. Los niños y niñas de los países balcánicos se acercan sigilosamente hasta sus madres y les atan los pies al grito de: "Día de la madre, día de la madre, ¿qué darás para que te dejemos en libertad?" Las mamás se lo toman como muestra de afecto y les dan regalos a cambio de su libertad. Días después los pequeños repiten la estrategia con su padre, que les colma de más presentes.

Lanzar zapatos de espaldas (República Checa)

En este país hay una tradición muy popular durante las fechas navideñas entre las chicas solteras para predecir si el año que viene contraerán matrimonio. Consiste en que éstas salen de su casa y se colocan de espaldas a la puerta, lanzando un zapato por encima de su hombro derecho. Si el zapato cae con la punta hacia la puerta quiere decir que la mujer contraerá nupcias al año siguiente. Por el contrario, si es la parte del tacón la que mira a dicha puerta, tendrá que esperar otro año más.

13 días de regalos en los zapatos (Islandia)

¿Has oído hablar de los yules o jólasveinarnir? Estas figuras navideñas típicas del folclore islandés son duendecillos que habitan en las montañas. Durante los 13 días que preceden a la Navidad, bajan hasta el alféizar de las ventanas de los niños y repletan sus zapatitos de regalos. Pero, ¡ojo! esto lo hacen solo si han sido buenos; si se han portado mal, les dejan una patata.

Esconder las escobas (Noruega)

En las vísperas de Navidad todas las brujas y espíritus diabólicos salen de sus escondrijos, según cuenta la leyenda noruega. Con el objeto de protegerse de visitas extrañas, las familias guardan sus escobas antes de irse a la cama, ya que no quieren que alguna bruja con malas intenciones quiera apoderarse de ellas. Además, algo muy curioso es que los hombres, - solo los más valientes-, salen a la calle y disparan al aire para ahuyentar a los espíritus malignos.

¡Todos a comer pollo frito! (Japón)

A pesar de que el 25 de diciembre nunca se ha celebrado demasiado en el país nipón, el día 23 sí lo festejan los japoneses desde 1974. El origen se remonta a que en ese año la famosa cadena de comida rápida Kentucky Fried Chicken (KFC) lanzó una campaña de publicidad en el país con el eslogan "Kurisumasu ni wa kentakkii", en castellano "Kentucky por Navidad". Desde ese año, casi todos los japoneses quedan con familiares o amigos para comer pollo frito. El menú especial está personalizado con motivos navideños y ofrece el mejor pollo para darse un buen festín.

El Caganer (Cataluña)

Cada vez más conocido en el mundo entero, este mítico personaje de los belenes catalanes se ha convertido en la figura favorita de los niños desde que fuese inventado a principios del siglo XVIII. Apodado El Caganer, esta figurita de belén representa a un pastorcillo que tiene la típica gorra catalana y los pantalones bajados, y se encuentra en posición de defecar. En la actualidad se pueden ver todas las profesiones, sobre todo bomberos, policías, futbolistas, demonios y curas.


Patinando a misa (Caracas)

Como allí es época estival, los venezolanos celebran la Navidad en las calles, playas y parques, y muchos acuden a la iglesia sobre patines la mañana del 25 de diciembre. Se ha extendido tanto tal costumbre que las carreteras de la capital se cortan durante toda la mañana para que los caraqueños puedan trasladarse de esta manera tan curiosa hasta su iglesia sin poner en peligro su vida.



Ucrania: telas de araña en el árbol

En Ucrania, los árboles de navidad tienen un aspecto bastante más distinto al que conocemos. Se adornan con telas de araña, símbolos de buena suerte. Según la leyenda, había una vez una viuda pobre que vivía con sus hijos en una chabola. Eran tan pobres que en navidades solo podían permitirse un pequeño árbol, pero no su decoración. Sin embargo, durante una noche de Nochebuena, las arañas tejieron sus telas alrededor del árbol y cuando los rayos del sol de la mañana de Navidad lo iluminaron, la tela de araña se volvió de oro y plata y la familia dejó de ser pobre.

Gales: el ritual de Mari Lwyd

En algunos pueblos de las zonas rurales de Gales, el día de Navidad se celebra el ritual de Mari Lwyd. Se trata de un peculiar desfile encabezado por alguien del pueblo que cada año es elegido para portar la calavera de una yegua amarrada a un palo y de la que cuelga una sábana blanca para esconder el palo y a la persona que lo lleva. En ocasiones, la mandíbula de la calavera tiene muelles para hacer chasquidos cuando la gente pasa por al lado.

Guatemala: La Quema del Diablo

Desde hace varios siglos, una de las tradiciones navideñas de los guatemaltecos consiste en la Quema del Diablo, que se celebra el 7 de diciembre a las 18:00. La gente saca todos los objetos viejos de casa, símbolo de maldad, y los amontonan en una pila coronada por una figura o escultura que representa al diablo, para prenderle fuego. Tras la quema, es muy importante barrer la casa con una escoba de paja y bañarla en agua bendita para asegurar la bajada del diablo a los infiernos.

Eslovaquia y Ucrania

En algunas zonas de Eslovaquia y Ucrania tienen una extraña costumbre navideña: Al comienzo de la cena de Nochebuena, el cabeza de familia o miembro masculino de más edad sentado a cenar lanza una cucharada de loksa -un plato típico navideño que consiste en una especie de pan con semillas de amapola- al techo. Se cree que cuanta más cantidad del alimento quede adherido al techo, más abundantes serán las cosechas del año siguiente.

Nueva Zelanda: Pohutukawa navideño

En lugar del típico abeto navideño, en Nueva Zelanda es muy común ver árboles pohutukawa decorados para la ocasión. Y es que es durante el mes de Diciembre cuando este árbol autóctono  está en su mayor esplendor, cubierto de grandes flores de un rojo muy vivo. Es más, al pohutukawa también se le llama el árbol de Navidad neozelandés.
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