jueves, 5 de enero de 2017

4 errores poco evidentes y muy comunes que te perjudican en una entrevista de trabajo

A estas alturas sabemos perfectamente que no es buena idea contestar a una oferta de empleo con una dirección que sugiere que tienes 15 años del tipo amolosgatos11@gmail. También sabemos que no hay que llegar tarde a una entrevista, mirar a los ojos al entrevistador o dar un apretón de manos firme.

Sabemos todo esto, pero hay algunas otras cosas más sutiles que afectan muy negativamente a la persona encargada de entrevistarnos (y probablemente de contratarnos). Cuatro expertos en desarrollo profesional nos han contado otros tantos errores muy comunes que dan una imagen muy poco profesional y que es mejor evitar como las colas en rebajas. Son estos.

Estás desesperado y se te nota
Laura Garnett es consultora en desarrollo laboral y explica que no hay cosa que de peor imagen que dejar ver que estás desesperado. Como suele decirse, la gente huele la desesperación a kilómetros. Garnett es consciente de que puede ser duro poner cara de póquer cuando realmente te sientes desesperado, pero “tienes que dar sensación de confianza, de que crees que la oportunidad se ajusta bien a tus talentos y ser capaz de explicar por qué y cómo crees que eres la persona adecuada para el cargo”. Garret recomienda a los entrevistados ser claros sobre qué visión tienen para su carrera y cómo encaja el trabajo en ella.

Evita ser una persona que dice que sí a todo y también hablar todo el rato de ti mismo. Trata de demostrar curiosidad e interés en la organización. Nadie va a estar interesado en ti si no sabes cuándo ceder la palabra.

Escondes quién eres realmente
Rajiv Nathan proporciona un consejo que merece la pena recordar: Si ocultas quién eres realmente durante la entrevista te estás haciendo un flaco favor. Nathan explica que una de las cosas que más advierte siempre es que no se debe separar la vida personal de la laboral en el sentido de que te conviertas en otra persona completamente distinta al salir del trabajo. “No muestres solo el rol que se espera de ti en el puesto como si fuera una obra de teatro. Muestra también cómo eres en lo personal”.

Según este experto laboral, eso “incluye dar a conocer aspectos no necesariamente profesionales en los que estás interesado”. El propio Nathan ha hecho esto a menudo explicando en sus entrevistas de trabajo que le encantan los torneos de lucha libre de la WWE o que es rapero en sus ratos libres. Este tipo de datos sientan las bases de una entrevista de trabajo más interesante y memorable que si eres únicamente unidimensional.

No has terminado tus deberes
Y por hacer los deberes me refiero a investigar bien la compañía para la que quieres trabajar antes de la entrevista. Si quieres mantener una conversación inteligente es bueno que leas el manifiesto de visión o misión de la empresa, o busques en Google quienes son sus fundadores. En general es bueno saber sobre su pasado y actual situación.

Adrian J. Hopkins explica que estos deberes no se pueden dejar a medias. No basta con soltar cuatro datos sobre la compañía. Si realmente quieres dar una impresión profesional debes ir más allá de un conocimiento básico sobre la empresa para la que vas a trabajar. La idea es hacerle saber al entrevistador cómo piensas crecer dentro de la compañía y que debería lamentar no haberte conocido antes.

Revisa la sección de noticias de Google en busca de referencias sobre la compañía, prestando especial atención a lo que digan sus ejecutivos, especialmente si es sobre dirección de la empresa. Si estás familiarizado con el esquema directivo será más fácil que te vean como alguien adecuado para dirigir equipos o para puestos altos. Si la empresa es pequeña y no aparece en las noticias revisa blogs y redes sociales para tener una perspectiva diferente de lo que hayas leído.

La cagas en redes sociales

Suena obvio, pero las redes sociales tienen una importancia crucial y cometer un error de bulto en una actualización de Facebook o Twitter puede dar al traste con todos tus esfuerzos de parecer un buen profesional. Heidi Duss llama la atención sobre este punto: “todo el mundo necesita ser muy consciente de la imagen que da en redes sociales, porque cualquier director de personal o gerente solo tiene que buscarte en Google para acceder a tu imagen online”. Para ilustrar su importancia, Duss cuenta una anécdota personal:

En una ocasión, una estudiante solicitó una beca en nuestro departamento financiero. El responsable de contratar vino a mi y me explicó que había chequeado la cuenta de aquella chica en Twitter y decía cosas horribles sobre la universidad en la que se estaba graduando y sobre sus profesores. No decía nada bueno. El director me dijo: “Si habla de su colegio y sus profesores así, ¿qué va a decir de nosotros cuándo algo no vaya como ella quiere?

Tanto la candidata como el director ya lo habían dicho todo. Cuando se trata de conseguir el trabajo soñado y presentarte como el candidato ideal para el puesto es importante tener en cuenta más cosas que la vestimenta o no tener faltas de ortografía en el curriculum. Aparte de llevar una copia de tu curriculum, recuerda también pasar revista a estas otras actitudes que te catalogan como un mal profesional aunque no lo seas.





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