lunes, 27 de marzo de 2017

El payaso que sirvió de modelo para crear al Tio Sam


Seguro que reconoces su apariencia, pues el Tío Sam simboliza el patriotismo estadounidense. Su imagen más famosa ha sido utilizada para reclutar soldados durante la Primera y Segunda Guerra Mundial. Entonces, un cartel creado por el dibujante James Montgomery Flagg mostraba a un hombre mayor con semblante serio y vestido con sombrero apuntando con su dedo índice junto al lema ‘I want you for the US Army’ (que se traduciría como “Te quiero para el ejército de EE.UU.” al castellano).

Sin embargo, una de sus primeras representaciones data de principios del siglo XIX, cuando el caricaturista Thomas Nast le dio vida en la revista Harper´s. Fue entonces cuando Nast se inspiró en un singular hombre de la época. Se trataba de Dan Rice (1823-1900), amigo del presidente Abraham Lincoln que se dedicaba a la noble profesión de payaso de circo y que llegó a convertirse en uno de los hombres más famosos de la América de entonces.


Nacido Daniel McClaren en Nueva York, adoptó como nombre artístico Dan Rice y ganó fama a lo largo del siglo XIX gracias a sus múltiples talentos. Era payaso, pero también compositor de canciones, humorista, político, forzudo, actor, director, productor, bailarín y domador. En 1850 la mayoría de los estadounidenses lo conocían y los más afortunados lo habían visto en su acción, en lo que como él mismo acuñó como “el mayor espectáculo del mundo”.

Por aquella época, el circo era un arte solo apto para adultos en el que se aglutinaban chistes subidos de tono, violencia y algo de crítica social. Incluso los cuerpos desnudos de bailarines y acróbatas lo convertían en un espectáculo que habría sido calificado con las 3 X de la actualidad. Fue en ese contexto en el que Dan Rice forjó su carrera. Se presentaba ante el público con un cerdo llamado Sybil que, entre los múltiples trucos que protagonizaba, tenía la capacidad de decir la hora. Además, fue el primero en adiestrar a un elefante que hacía funambulismo. También fue un célebre cantante que ganó fama y popularidad actuando en varias parodias de obras de William Shakespeare, como ‘La versión de Dan Rice de Otelo’ o ‘Las actividades polifacéticas de Dan Rice como Hamlet’.

En sus espectáculos utilizaba canciones y dialectos que dejaban impresionados a todos. “Rice no era simplemente el payaso más divertido; era único mezclando chistes, canciones y pensamientos más serios y comprometidos política y socialmente”, asegura David Carlyon en su libro ‘Dan Rice: el hombre más famoso del que usted nunca oyó hablar’. Incluso él mismo, con una personalidad única, se autodenominó “el gran humorista estadounidense”, hasta tal punto que Mark Twain lo homenajeó en las páginas de ‘Las aventuras de Huckleberry Finn’ al inspirarse en él para una escena circense.

Sin embargo, las inquietudes de Rice le llevaron aún más lejos y no solo se conformó con tener un gran éxito en el mundo del circo. “Viajó por todo el país hablando sobre política, los temas más populares y los grandes nombres de la época. Rice era un hombre rodeado de misterios como el que lo vincula con el modelo del Tío Sam”, asegura Carlyon en su libro.

Así, no solo fue amigo de Abraham Lincoln, sino que él mismo Dan Rice fue acercándose al mundo de la política hasta convertirse en protagonista. En 1848 comenzó vinculándose a la campaña electoral del general Zacarías Taylor, héroe de las Guerras Indias, para quien inventó una curiosa forma de ganar seguidores: a Rice se le ocurrió transportar a su candidato en un gran carro de la época tirado por caballos junto con una banda de música con aires circenses.

El método impactó tanto en los pueblos que recorría que enseguida se popularizó. Incluso dio lugar a la expresión “subirse al carro del ganador” al ser una práctica común que los políticos locales se subieran al medio de transporte que ocupaba el candidato errante con el fin de mostrarle su apoyo y beneficiarse de su fama. Una idea que también lo convirtió en uno de los precursores en marketing político.

Sin embargo, Rice seguía aspirando a más, lo que le llevó a dar el gran salto a la política. Tanto es así que puso su fama al servicio de su propia carrera política y se postuló tanto para el Congreso como para el Senado. Incluso presentó su candidatura a la presidencia de los Estados Unidos en 1868. Aunque sus aspiraciones políticas no dieron sus frutos, Rice llegó a embolsarse 1.000 dólares a la semana, justo el doble de lo que ganaba Lincoln como presidente de los Estados Unidos y que, al cambio actual teniendo en cuenta la inflación, serían unos 16.000 euros semanales.

También transformó su éxito en filantropía. Dan Rice erigió el primer monumento a los soldados muertos durante la Guerra Civil norteamericana y proporcionó asistencia financiera a los más necesitados. Ayudó a reconstruir iglesias y escuelas del sur mientras que, al mismo tiempo, apoyó a viudas e hijos de los soldados del Norte que habían muerto en el conflicto. En 1900 falleció casi sin dinero y divorciado de su mujer Rebecca, también apasionada del circo.

No obstante, Dan Rice no sería recordado por ninguna de estas cosas. Al menos, no de forma internacional. Sin embargo, sí que es mundialmente famoso (aunque no con ese nombre): su rostro y, especialmente, su estilo, fue utilizado como inspiración por el caricaturista Thomas Nast cuando dio vida al popular Tío Sam norteamericano.

En la actualidad, Dan Rice es recordado cada verano en la ciudad de Girard, Pensilvania, donde llegó por primera vez su espectáculo en 1853. Entonces el pueblo no estaba preparado para acoger un circo de tal envergadura y Rice se encontró con una población reticente a su arte. Sin embargo, con el tiempo, consiguió ganarse la simpatía de todos hasta tal punto que cada año a principios de agosto se celebran los Días Dan Rice, que ya suman 52 ediciones con las que a través de desfiles, bailes y concursos rememoran a este afamado payaso que se convirtió en icono de la cultura americana.



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