sábado, 25 de marzo de 2017

"Yo no quería este trabajo, mi mujer me obligó"

¿Qué harías si un día suena tu teléfono y es Donald Trump que quiere citarte para hablar sobre “el mundo”? 

Cualquier persona con dos dedos de frente colgaría, apagaría el móvil y se mudaría a una isla del Pacífico donde el presidente estadounidense nunca pudiera encontrarle.

Si eres Rex Tillerson, acudirías.

¿ Y qué pasaría si durante esa conversación “sobre el mundo” acabases con una propuesta de trabajo sobre la mesa? Una oferta que consistiría en convertirte en el próximo secretario de Estado de Estados Unidos.

Podemos imaginarnos las gotitas de sudor surcando la frente de Tillerson. Su sonrisa nerviosa. El tímido apretón de manos que le daría a Donald Trump al despedirse. Y el tremendo problema que tendría el pobre hombre en la cabeza al volver a su casa.

Porque, a grandes rasgos, eso es lo que debió pasar durante la reunión entre Trump y Tillerson. Así se extrae de una entrevista publicada en la revista Independent Journal Review en la que el Secretario de Estado de EEUU dice que no quería el trabajo. “Yo no lo busqué. Mi esposa me dijo que debía aceptarlo”, declaró Tillerson.

“Cuando me preguntó al final de esa conversación si quería ser secretario de Estado me sorprendió”, dijo Tillerson en la entrevista. Y agregó que cuando regresó a casa, su esposa le apuntó con el dedo y le dijo: “Dios tiene más planes para ti”.

Aunque para ello se trastocaran al extremo los planes vitales del pobre Tillerson: “se suponía que me jubilaba este mes. Iba a irme a un rancho a estar con mis nietos”.


Publicar un comentario