domingo, 23 de abril de 2017

Creo que soy un personaje bíblico (El síndrome de Jerusalén)

El síndrome de Jerusalén es una enfermedad psíquica que afecta a un turista o un habitante de Jerusalén. La enfermedad tiene el carácter de una psicosis y se exterioriza con signos de delirios: el afectado se identifica completamente con un personaje de la historia sagrada del Antiguo o del Nuevo Testamento y actúa como tal.



Muchos personajes de la Biblia son objeto de una identificación de este tipo, como por ejemplo Moisés o el rey David del Antiguo Testamento, o Jesús de Nazaret y Juan el Bautista del Nuevo Testamento. Habitualmente los hombres emulan personajes masculinos de la Biblia y las mujeres, personajes femeninos. La confesión religiosa también es importante, puesto que los judíos imitan a personajes del Antiguo Testamento, y los cristianos suelen imitar a los del Nuevo.

La identificación con personajes bíblicos es completa y suele ir acompañada por prédicas públicas y plegarias con enfermos. Muchos de los afectados acostumbran a pasearse vestidos con túnicas o sábanas.


Cada año funcionarios del Ministerio de Salud israelí reportan alrededor de 50 casos del Síndrome de Jerusalén.


Los psiquiatras describen el fenómeno como una enfermedad caracterizada por un comportamiento altamente melodramático en público. Por ejemplo, hay quienes utilizan las sábanas del hotel para hacer trajes y togas improvisadas, dan discursos y sermones repentinamente en frente de los lugares santos o caminan lamentándose en medio de las calles.

Aunque parezcan absurdos, han ocurrido casos como el de una mujer irlandesa quien se dirigió a un hospital de Jerusalén asegurando que iba a dar a luz a Jesús, sin siquiera estar embarazada. Un turista canadiense creyendo ser Sansón, intento romper bloques de piedra del Muro de los Lamentos.

El doctor Moshe Kalian, psiquiatra israelí y experto en el tema, comentó para The Telegraph que quienes padecen la enfermedad ven a Jerusalén como el escenario de una actuación dramática que ellos creen es totalmente cierta. Aunque Jerusalén es un lugar sagrado para las tres religiones monoteístas más importantes del mundo, un estudio de 1999 no reportó casos del síndrome entre los musulmanes.

Según Kalian la mayoría de las personas hospitalizadas por causa del síndrome tienen antecedentes de problemas mentales en su país de origen y llegan a Jerusalén asegurando que deben cumplir una misión divina.

El psiquiatra israelí mencionó el caso de un hombre británico que interpretó la nube de cenizas que se posó sobre Europa en 2010, producto de la erupción de un volcán en Islandia, como una señal de que el mundo llegaría a su fin.

Después de que la nube se disipó, el hombre viajó hasta Israel convencido de que una vez entrara a la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén (lugar donde algunos cristianos creen fue crucificado y sepultado Jesús) Satanás lo mataría, hecho que daría inicio al Armagedón.

Algunos casos de la enfermedad, denominados por los expertos como Síndrome de Jerusalén del tipo tres, han causado polémica entre los psiquiatras. Estos se caracterizan porque quienes padecen el desorden no tienen antecedentes de enfermedades mentales pero pierden la cordura ante la abrumadora religiosidad de la capital de Israel.
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