martes, 4 de abril de 2017

Este hombre estuvo a punto de morir por tener su teléfono cargando en la cama

"Así es como voy a morir", esas fueron últimas palabras que pensó Wiley Day antes de que su visión se desvaneciera y el sonido del latido de su corazón le estallase en los oídos. Entonces él no era consciente de lo que estaba pasando, pero 110 voltios de electricidad estaban recorriendo su cuerpo, y el culpable era su compañero inseparable: su teléfono móvil.

Como cada noche, el 22 de marzo, Wiley, de 32 años y residente en Huntsville (Alabama), enchufó su iPhone 7 en una alargadera para cargarlo mientras scrolleaba mirando redes sociales hasta quedarse dormido. Mientras estaba durmiendo, la cadena que llevaba al cuello se coló entre el cargador y la regleta. La descarga eléctrica que recibió lo tiró directamente al suelo.

"Mi collar se convirtió en el conductor", explicó Day. "Fue el peor despertador que alguien podría imaginar".

Poco después todo su cuerpo estaba ya entumecido, mientras una inmensa presión rodeaba su cuello. Gritó para que su familia dormida se despertase y pudiese correr a socorrerlo. De alguna forma logró arrancarse el collar de la piel en el mismo momento que su sobrina entraba corriendo en la habitación.

"Ella me dijo que no paraba de gritar 'Jesús'" explicó Day mientras recordaba el momento en el que fue consciente de que había estado a punto de morir electrocutado. Sus sabanas desprendían humo y le faltaban trozos de piel y carne allá donde el collar abrazaba su cuello.

Wiley condujo por si mismo al hospital, donde todavía sigue ingresado en tratamiento. Tiene quemaduras de segundo y tercer grado en su cuello, su pecho y su mano. Según el doctor Benjamin Fail, que trató a Day, 100 voltios son suficientes para matar a una persona. Él soportó 110. "Tiene suerte de estar vivo", aseguró.

BuzzFeed News contactó con Apple para tratar de obtener una declaración, pero simplemente les enviaron un link en a su página en el que "se recomienda solo usar accesorios Apple certificados".

Day por su parte aseguró que nunca había pensado que usar una alargadera barata pudiera tener ningún riesgo, pero según la Asociación Americana de Quemados, las alargaderas causan unos 4.700 incendios cada año, matando a unas 50 personas e hiriendo a otras 280.



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