lunes, 3 de abril de 2017

La remota tribu china donde mandan las mujeres, y los hombres sólo sirven para fecundar

Un hombre escapa de forma furtiva de noche, se mete en tu cama, mantienen relaciones y cuando cae la madrugada, se va. 


Esta es la insólita fórmula de crear vínculos en la lejana comunidad Mosuo, un clan de unos 35.000 habitantes que conviven alrededor del lago Lugu, en un remoto rincón del suroeste de China.

Si hay un gorro colgado del pomo de la puerta, significa que la mujer ya está ocupada y que el hombre no puede entrar. 

A estas escapadas furtivas las llaman “ matrimonios andantes”, explica The Guardian, y son la clave para entender cómo se organiza uno de los últimos matriarcados que aún hoy persisten. En esta sociedad de la china rural, las mujeres Mosuo llevan el peso de la comunidad a través de la “abuela” matriarca.

Aquí no existe el matrimonio (tampoco el divorcio) y todas las mujeres son poliándricas , es decir, que pueden tener más de un amante. La paternidad poco importa, por eso es frecuente que no se sepa quien es el padre de los hijos.

Las mujeres viven con sus hijos e hijas, sus hermanos y sus mayores mientras que los hombres viven en casa de su madres. Esto no significa que los hombres se desocupen del cuidado de los niños. En su caso, ocupan un rol muy importante como tíos con los hijos de sus hermanas.

“ Yo he sido feminista toda mi vida y Mosuo me pareció un lugar donde las mujeres son el centro de la sociedad. Fue inspirador”, relata Choo Waihong a The Guardian, una mujer que viajó a la China para descubrir sus orígenes y que quedó fascinada ante esta pintoresca comunidad. 

El matriarcado de las Mosuo parece una especie de utopía feminista en un país en el que el estigma de “solterona” está muy presente. A las mujeres chinas solteras a los 27 también se las llama “las sobrantes”. Pero en esta comunidad, ser soltera es la norma.

Sin embargo, más allá de la estructura idílica que plantea este sistema relacional, no hay que olvidar la maternidad es el gran agente socializador, la verdadera meta de una mujer Mosuo.

" No eres vista como una mujer completa hasta que no te conviertes en madre", explica Waihong a The Guardian. Rechazar la maternidad ni siquiera se plantea como opción, así que esto ya hace hace tambalear, como mínimo, este supuesto ideal feminista.

El matriarcado de las Mosuo no es un caso único. Existen otras comunidades similiares, como el matriarcado Samburu en Kenia. Todas estas sociedades, sin ser perfectas, nos dejan claro que es posible romper con las estructuras monógamas y heteronormativas instaladas en la mayor parte de sociedades.

Y nos recuerdan que no son más que eso, convenciones heradadas.




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