miércoles, 12 de abril de 2017

Los turistas asocian la celebración de Semana Santa en España con el KuKuxKlan

Trent Lockett es afroamericano, jugador profesional de baloncesto y el actual referente del juego exterior del Real Betis Energía Plus.



Nació hace 26 años en Golden Valley, una pequeña ciudad de Minnesota. Tras intentar hacerse un hueco en la NBA, llegó al baloncesto europeo hace ya varias temporadas. Ha jugado en Alemania y en Italia, pero en ninguno de esos países vio nunca lo que vivió este domingo en Sevilla.

Lockett se cruzó con una procesión del Domingo de Ramos y se quedó helado al ver a los nazarenos y sus capirotes: una vestimenta que en Estados Unidos se asocia con el Ku Klux Klan. El americano se pensaba que había encontrado una congregación del grupo supremacista blanco de extrema derecha que aún sigue vivo en EEUU, pero sus seguidores en Instagram se encargaron de explicarle que es una tradición religiosa.

"Una de las cosas más locas que podía imaginar ver", escribió Lockett en su cuenta de Instagram.

Su reacción es comprensible. No es el primer jugador americano que llega a España y se sorprende al ver la Semana Santa, aunque al menos le avisaron. "Tiene 0 que ver con el KKK", escribió en el mismo mensaje.


Desde la década de los 80 hay historias de jugadores americanos que alucinan con el choque cultural.

La historia más documentada quizá sea la de Joe Arlauckas (blanco de Nueva York) y Ricky Brown (negro de Mississippi), la pareja de americanos del Caja Ronda de Málaga entre 1988 y 1990.

El propio Arlauckas contó hace unos años cuál fue reacción cuando se encontraron con una procesión en JotDown. No huyeron corriendo pero les faltó poco. El delegado del equipo, Manolo Rubia, apareció y les explicó que aquello no era lo que parecía.

"Un día me fui a las procesiones de Semana Santa con mi mujer y Ricky Brown, que era un negrazo. Estábamos tomando unas birras y a lo lejos empiezan a llegar los tíos con los gorros estos, que son como lo del Ku Klux Klan. No te puedes imaginar cómo nos quedamos", explicó el ex jugador del Real Madrid.

"Ricky al principio estaba de espaldas. Yo miré un poco por encima de su hombro de repente y aluciné. Empecé a intentar que Ricky no se girase, pensando: Hay que sacar al negro de aquí ya. Y le digo: 'Ricky, no te gires'. Y ni caso, se dio la vuelta y se quedó blanco como un folio. Porque encima él era de Mississippi. Puso una carita... de: 'Pero, mierda, ¿esto qué diablos es?'. Y ya llegó Manolo Rubio a explicarnos que no, que tranquilos, que era otra historia".

No es el único caso. A mediados de los 90, a Bobby Martin estuvo a punto de darle un infarto cuando se cruzó a los nazarenos durante su etapa como jugador en Murcia. “Me acuerdo mucho de mi primera Semana Santa en Murcia. ¡La procesión de gente vestida como el Ku Klux Klan! Qué susto”, recordaba hace unos años para la web de la ACB.

Más reciente es aún el caso de Kenny Hasbrouck, que en 2011 se cruzó con una procesión cuando jugaba en el Lucentum Alicante. "Voy caminando por la Rambla para comprar algo de comida y de repente mi corazón se cae al suelo! Ves por qué?!", escribió en Twitter adjuntando una foto.

Es el eterno contraste que viven los americanos cuando llegan a España y ven las procesiones. Quizá los agentes deben empezar a explicar a sus jugadores de qué va la movida nada más llegar al país, así se evitarían unos cuantos sustos.



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