viernes, 28 de abril de 2017

No solo los perros: los autos también se parecen a sus dueños

¿En qué solemos fijarnos cuando compramos un coche? ¿En el tipo de motor? ¿Si es diésel, híbrido o eléctrico? ¿En los asientos de cuero, la pantalla para ver películas o el GPS con más de mil rutas europeas? ¿O quizá en el color y en su aspecto exterior?


Aunque parezca extraño, la apariencia física resulta ser un factor importante a la hora de elegir un coche. Y no es una cuestión de ser superficial. Simplemente, nuestro futuro vehículo nos gusta porque se parece bastante a nosotros. Ésta ha sido la conclusión a la que ha llegado un grupo de investigadores de la Universidad de Viena, que ha descubierto que las características de la parte frontal de un coche se asemejan a los rasgos faciales de su dueño.


En el estudio, dirigido por los psicólogos Stefan Stiegar y Martin Voracek, los investigadores cogieron las imágenes de treinta personas con sus respectivos coches, y asociaron la foto de cada vehículo a los rostros de seis personas.

Después, mostraron las mismas fotos a un grupo de 160 voluntarios y les pidieron que eligieran al posible dueño. En concreto, que dieran un punto a la persona que más probabilidad tenía de ser el propietario, y seis a la que menos. Y para sorpresa de los investigadores, la mayor parte de las personas consultadas colocó en primera posición al dueño real del coche.

Asociar la parte delantera de un vehículo con un rostro humano no es algo extraño. En 2011, la antropóloga Sonja Windhager, también de la Universidad de Viena, comprobó en su investigación que las personas tienden a asociar los faros, las rejillas y las ventilaciones de un coche con los ojos, la nariz y la boca de un ser humano. Dependiendo del tamaño y la forma, el coche podría parecer alegre, triste o enfadado.

Así, el VW Beetle es visto como un ser ‘feliz’, el Honda Civic parecería tan ‘neurótico’ como Woody Allen o el alemán BMW 645ci estaría cabreado con la vida.


En su investigación, Stiegar y Voracek también tuvieron en cuenta el dicho de que los perros se parecen a sus dueños. En esta ocasión, sustituyeron las fotos de los posibles propietarios por las imágenes de sus perros, y pidieron a un grupo distinto de personas que puntuaran con un uno al canino que más probabilidades tenía de compartir dueño. Los resultados volvieron a repetirse y en la mayor parte de las ocasiones, los consultados acertaron.

Unas conclusiones que se asemejan a los que obtuvo el grupo de investigación de la Universidad Kwansei Gakuin, en Japón, el pasado mes de diciembre. En esta ocasión, los científicos pidieron a un grupo de personas que identificaran al amo del perro que se mostraba en una foto, y el 80% de las mismas acertó al fijarse únicamente en los ojos.


Estas investigaciones han dado pie a que muchos psicólogos consideren el hecho de que las personas tienden a elegir a sus mascotas, sus objetos, e incluso sus amistades en función de cuánto se parecen a ellos. Así que no sufras por no tener un Ferrari, que seguro que no es el precio lo que te impide comprarlo. Simplemente, no están hechos el uno para el otro.





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