sábado, 1 de abril de 2017

Seres humanos "aumentados" para enfrentar el futuro

El responsable de RRHH de un bufete de abogados tiene varios candidatos para un puesto. Muy igualados. Pero uno de ellos lleva implantado un chip cerebral con toda la legislación, a la que puede acceder en cualquier momento ¿A quién elegirá?. La cuestión la planteaba Pedro Diezma, CEO de Zerintia Technologies, a los participantes en la primera Augmented Human Conference, celebrada en el Instituto de Economía Digital (ICEMD) de Pozuelo (Madrid).

El dispositivo wearable Thync cambia tu estado mental proporcionándote una sensación de relajación activa que te permite concentrarte mejor y potenciar tus capacidades naturales.
En su charla de presentación abordaba así de lleno el espíritu del encuentro: ¿hacia dónde se dirige el ser humano con todo el arsenal tecnológico que está desarrollando? Según algunas teorías, manifestaba, "hacia una nueva especie, para la que ya se barajan nombres: Homo ciberneticus, Homo optimus o Bacteria sapiens".

Las gafas de realidad aumentada Hololens permiten superponer capas de información sobre el entorno que nos rodeas.

Pedro Diezma demuestra su uso, y explica que pueden utilizarse, por ejemplo, para entrenar a médicos sobre modelos anatómicos reales o ayudarles en sus intervenciones, así como complemento al desarrollo de procesos industriales complejos.
Especulaciones aparte, la jornada ha abordado los múltiples aspectos al borde (o en plena) de una transformación sustancial: la salud, la enseñanza, el trabajo

Como punto de partida, la idea de que máquina y seres humanos “son componentes de un mismo ecosistema”, según el científico cognitivo Raúl Arrabales. La tecnología nos ayuda determinar cada vez mejor cuáles son nuestras capacidades y herramientas para detectar el mundo. Así hemos sabido que tenemos “mucho más que cinco sentidos. Solo hay que pensar en el equilibrio, la sensibilidad al dolor, la propiocepción”. Con ese conocimiento, podemos pensar cómo potenciar esas capacidades, aumentarlas y engarzarlas.

En ese proceso, resulta esencial la plasticidad cerebral. La capacidad de nuestro cerebro de adaptarse a situaciones y entornos nuevos. En ella se basa, por ejemplo, el exoesqueleto Exo-H2 allí presentado, o proyectos de investigación, como las lentillas para ver en la oscuridad o wearables que te confieren un sentido de la orientación por magnetismo similar al que usan las palomas.

Pero, en un ámbito más práctico, ya se están poniendo en marcha proyectos para un aprendizaje más efectivo y personalizado, o dispositivos capaces de biohackearnos.

Aquí encontrarás algunas de las tecnologías que se han demostrado a los presentes.


Publicar un comentario