miércoles, 12 de abril de 2017

Stephen King pide perdón a los payasos

¿Qué fue primero, el miedo irracional a los payasos o It, la novela de terror que Stephen King escribió en 1986 y que protagonizaba Pennywise, un payaso asesino?

Estrictamente, apareció primero el miedo a los payasos, que King supo manipular para crear su historia: según cree la mayoría de expertos en el tema, el caso de Pogo the Clown en los años 70 fue el que despertó las alarmas de la sociedad estadounidense.

John Wayne Gacy fue un hombre de Chicago que a lo largo de varios años violó y asesinó a decenas de niños y jóvenes. Y que, como se descubrió más tarde, actuaba en fiestas infantiles bajo el nombre de "Pogo el payaso".

En ese momento, la cultura popular conoció una verdad psicológica: los payasos —con su maquillaje distorsionante, su fácil acceso a los niños y su impredicibilidad— dan miedo, mucho miedo.

Después de Stephen King, películas como Killer Klowns from Outer Space o la adaptación televisiva de It que se hizo en los 90 acabaron de asentar este terror en nuestros corazones, que aún sigue presente y que, probablemente, lo estará mientras existan los payasos (productos recientes como American Horror History, Balada triste de trompeta o el remake de It lo sugieren).

Precisamente ha sido el trailer de esta última película el que ha despertado la crítica de un sector inesperado: el de los payasos.

Tal y como ha revelado un artículo de la revista Mel, el gremio de los payasos no se encuentra en su mejor momento. Después de los asesinos en serie reales que trabajaban como payasos, los bromistas disfrazados de payasos asesinos que asustaban a transeúntes en la realidad, los "Krusty el Payaso", las novelas y las películas sobre el tema, no hay muchos padres que se animen a contratarlos para entretener a sus hijos durante las barbacoas de jardín.

Según han afirmado varios payasos profesionales, están sufriendo una suerte de "racismo" que hace que sean insultados por la calle y menospreciados en el mundo del teatro.

Además de demostrar que estos payasos son capaces de banalizar el concepto de racismo, lo cierto es que sus declaraciones han puesto el foco sobre un colectivo en decadencia del que nadie esperaba recibir noticias... y hasta el propio Stephen King se ha sentido mal.


Stephen King —que además de ser un buen escritor es un hombre elegante— no ha querido continuar la polémica y ha pedido perdón a los payasos por haberlos criminalizado en su célebre novela.

Pero el tweet de King sigue sosteniendo, de fondo, que hay algo oscuro en los payasos. La frase del escritor estadounidense ("No maten al mensajero") es muy reveladora: King se considera el transmisor de una verdad más profunda, tal vez mitológica o puramente literaria, que explica por qué los payasos se han convertido en sujetos malignos.

Quizá el proceso que convirtió a los monstruos del siglo XIX en adorables mascotas o en seres sufrientes —véase Crepúsculo, Entrevista con el vampiro o iZombie— haya convertido a los seres adorables del siglo XIX, como los payasos, en criaturas tenebrosas.

Tal vez lo que esto simbolice es que el sistema de valores de la Modernidad decimonónica ha sido completamente revertido.

Los payasos, con sus trajes de época, sus tartazos en la cara y sus bromas pasadas de moda, pertenecen radicalmente al pasado.

Y eso nos da miedo.



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