martes, 18 de abril de 2017

Todos somos de izquierda (mientras no toquen lo nuestro)

En estos días me llegó por Whatsapp esta interesante metáfora acerca de las posiciones políticas que muchos sustentan en las ideas, pero no en la práctica:


Una universitaria cursaba el último año de sus estudios en la Facultad. 

Como suele ser frecuente en el medio universitario, la chica pensaba que era de izquierda y, como tal, estaba a favor de la distribución de la riqueza. 

Tenía vergüenza de su padre. Él era de derecha y la mayoría de sus profesores le habían asegurado que la de su papá era una filosofía equivocada. 

Por lo anterior, un día ella decidió enfrentar a su padre.
Le habló del materialismo histórico y la dialéctica de Marx tratando de hacerle ver cuán equivocado estaba al defender un sistema tan injusto. 

En eso, como queriendo hablar de otra cosa, su padre le preguntó:
-¿Cómo van tus estudios universitarios?
-Van bien -respondió la hija, muy orgullosa y contenta-.
Tengo promedio 9, hasta ahora. Me cuesta bastante trabajo, no voy a los boliches, no salgo, no tengo novio y duermo cinco horas al día, pero, por eso ando bastante bien, y voy a recibirme en término.
Entonces el padre le pregunta: -Y a tu amiga Soledad , ¿cómo le va?
La hija respondió muy segura: -Bastante mal, Sole no se exime porque no alcanza el 6,(tiene 4 de promedio), pero ella se va a bailar, pasea, fiesta que hay está presente, estudia lo mínimo, y falta bastante… no creo que se reciba, por lo menos este año. 

El padre, mirándola a los ojos, le respondió:
-Entonces hablá con tus profesores y pedile que le transfieran 2,5 de los 9 puntos tuyos a ella. Esta sería una buena y equitativa distribución de notas porque así las dos tendrían 6,50 y aprobarían las materias.
Indignada, ella le respondió: -¡Estás en pedo vos? ¡Me rompo el traste para tener 9 de promedio! ¡Te parece justo que todo mi esfuerzo le pasen a una chanta, vaga, que no se calienta por su carrera! Aunque la persona con quien tengo que compartir mi sacrificio sea mi mejor amiga… ¡¡No pienso regalarle mi trabajo!! 

Su padre la abrazó cariñosamente y le dijo:

-¡Bienvenida a la derecha!
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