jueves, 6 de abril de 2017

Tu contraseña será tu cuerpo (o partes de él)

La posibilidad de proteger nuestros dispositivos o nuestros datos convirtiendo algunas partes de nuestro cuerpo en eficaces contraseñas sigue avanzando  a toda vela: mientras un buen número de modelos de ‘smartphones’ incluyen ya lectores de huellas dactilares para que sea únicamente el propietario del móvil quien pueda desbloquearlo, los investigadores ya trabajan en otros métodos biométricos aún más seguros.

De hecho, un sistema desarrollado por Cheung Yiu-ming, profesor de informática de la Universidad de Hong Kong, permitiría que en un futuro no muy lejano los usuarios dejaran de escribir sus contraseñas para, simplemente, pronunciarlas: la tecnología se centra en el movimiento de sus labios al decir la palabra en cuestión.

“La misma contraseña dicha por dos personas es diferente, y un sistema de aprendizaje puede distinguirlo”, explica el profesor para resumir las capacidades del sistema que ha creado y que se centra en una doble verificación. Por una parte, la herramienta comprueba que la contraseña es la correcta y, por otra, si los movimientos del labio son exactamente aquellos que hace el propietario del dispositivo.

El sistema, no obstante, no es infalible, y, de hecho, sería posible que algún ciberdelincuente intentara grabar al propietario del móvil pronunciando sus palabras mágicas para así desbloquear el dispositivo con malas intenciones. Sin embargo, y al contrario que otros tipos de sistemas biométricos, las contraseñas basadas en los movimientos labiales pueden ser modificadas fácilmente. Así, si el usuario sabe que sus credenciales han sido descubiertas, solo tendrá que sustituir su palabra clave para pasar a pronunciar otra de forma única.

Tu corazón o incluso tu olor corporal
Sin embargo, la opción de desbloquear dispositivos o acceder a servicios a través del movimiento de los labios no es la única técnica biométrica que se está desarrollando hoy en día para desterrar las relativamente poco seguras credenciales alfanuméricas. Si bien ninguna es perfecta, siempre será mejor que recurrir al manido (y peligroso) ‘12345’, que continúa siendo la contraseña más popular del mundo.

Una de esas alternativas biométricas que podrían encerrar la clave de la seguridad móvil del mañana pasa por el corazón de los usuarios, literalmente. No en vano, la actividad cardiaca de cada persona y las señales que emite su corazón al latir son totalmente distintas y, sobre todo, difíciles de reproducir.

Así, bastaría un pequeño sensor en la superficie del teléfono para detectar el ritmo cardiaco del propietario del ‘smartphone’. Si bien parece un tipo de contraseña biométrica de ciencia ficción, no está tan lejos de llegar a nuestros bolsillos: Apple ya ha solicitado una patente para uno de estos sensores incrustados en el iPhone y, además, la pulsera Nymi detecta ya el ritmo de su propietario para verificar su identidad y, con ello, acceder al móvil, al ordenador o incluso a un vehículo inteligente.

Pero el del corazón no es el sistema biométrico más insólito creado hasta la fecha. De hecho, un grupo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid han logrado desarrollar una herramienta capaz de convertir el olor corporal de los usuarios en su contraseña. Como lo oyes.

Por disparatado que parezca, y si bien la fragancia (o el hedor) que desprendemos puede variar en función de lo que comemos o la actividad que realicemos, los investigadores españoles han logrado extraer un patrón en cada olor emitido por cada individuo. Por ahora, la eficacia de este sistema biométrico alcanza ya un 85 % en su tasa de acierto, lo que lo convierte en un gran candidato para proteger la privacidad de nuestros dispositivos.

La clave está en tu cerebro
Así, queda claro que la biometría tradicional no es la única que existe. Si bien la detección de una huella dactilar, la forma de nuestro rostro o incluso el reconocimiento de algún detalle de nuestra cara, como el iris, son ya habituales y empiezan a llegar a los usuarios a través de numerosos dispositivos, no son quizás los métodos más seguros.

No en vano, se trata de credenciales fáciles de reproducir, al igual que otro método no menos insólito: la aplicación Ergo, para Android, permite desbloquear móviles con la forma de nuestra oreja, un apéndice de forma única para cada individuo. Eso sí, si algún ciberdelincuente logra reproducir esta forma, mediante un molde o incluso por métodos más expeditivos, el móvil vuelve a estar en peligro (y no podemos cambiar la morfología de nuestra oreja, como sí es posible hacer con las contraseñas basadas en los movimientos labiales).

No obstante, en la incansable búsqueda de un método infalible con el que los usuarios puedan desbloquear sus dispositivos con una credencial biométrica única e intransferible, los investigadores han visto en el cerebro humano una posible solución. De hecho, un investigador de la Universidad de Kent ha expresado que las huellas cerebrales “podrían suponer el final de las contraseñas” en un futuro cercano.

La huella cerebral es, simplemente, la lectura de la actividad cerebral de un individuo al reaccionar a ciertas palabras o acciones. Esta actividad, que no deja de ser una señal eléctrica, también es única para cada individuo y, a día de hoy, solo conlleva un problema: para desbloquear nuestro móvil sería necesario ponerse un gorro con electrodos capaces de leer nuestra huella cerebral.

A pesar de todo, existe esperanza. De hecho, ya es posible que estos electrodos sean sustituidos por un simple sensor colocado en un auricular capaz de leer nuestra actividad cerebral a través del oído. De esta forma, parece más que confirmado que las contraseñas habituales tienen los días contados. Ya sea con la huella dactilar, tu actividad cerebral o el movimiento de tus labios, todo apunta a que tus próximos móviles no se desbloquearán con el clásico ‘123456’.

Sin embargo, aunque las contraseñas evolucionen y se hagan cada vez más seguras, es importante tener siempre presente que una protección adecuada es imprescindible para proteger nuestra privacidad, por lo que herramientas como Vodafone Secure Net son claves para defendernos de páginas que intentan hacerse pasar por otras páginas (aparentemente fiables como la de nuestro banco por ejemplo) para robar nuestros datos personales como contraseñas y números de tarjetas (phishing), o protegernos de ‘spyware’ cuyo fin es espiar nuestros mensajes y datos personales. Además, te permite usar el móvil con total seguridad siempre que estés conectado a la red Vodafone, sin consumir espacio de memoria ni batería; y es compatible con cualquier tipo de dispositivo. Con Vodafone Secure Net evitarás que cualquiera pueda usar tus contraseñas, robadas mediante ‘phishing’ o ‘spyware’, para hacerse pasar por ti y suplantar tu identidad.



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