jueves, 4 de mayo de 2017

5 mitos de la alimentación con los que convivimos a diario

¿Es mejor hacer cinco comidas? ¿Los huevos suben el colesterol? ¿Que hay de una copita de vino al día? La nutrición está plagada de mitos de todo tipo. Algunos de estos tienen su base real y han sido deformados hasta quedar irreconocibles. Otros, sencillamente, suenan bien, pero no son verdad. Y con casi toda seguridad, los has oído en alguna ocasión. Estos son algunos de los mitos de la nutrición con los que te topas a diario.

Comer más veces al día no ayuda a adelgazar

Todos hemos caído en este mito: comer cinco veces al día ayuda a adelgazar. ¿Por qué? Según las explicaciones esto puede deberse a: que cada vez que comemos se activa el metabolismo de nuestro cuerpo, consumiendo más calorías que las ingerimos; o a que nos ayuda a mantener los niveles de saciedad durante más tiempo, evitando que comamos más. Y todo esto parece muy lógico si no fuera porque no es verdad. Este mito, muy probablemente, provenga de unos estudios sobre el llamado "efecto térmico de la comida", que describe el gasto calórico debido al procesamiento del alimento por nuestro cuerpo. Sin embargo, varios son los estudios que muestran que comer más veces al día no ayuda a adelgazar. Los estudios han comprobado la ganancia o pérdida de peso con los mismos aportes calóricos en la dieta pero repartiendo la frecuencia de alimentación, sin encontrar resultados que avalen la idea de comer cinco veces al día. Esto se debe, muy probablemente, a que nuestro cuerpo no es una máquina. Tenemos un sistema muy complejo de mantenimiento y homeostasis. Dicho sistema es el que nos permite aprovechar al máximo todo aquello que ingerimos. Pero también ayuda a mantener unas condiciones similares en nuestro metabolismo diario, comamos cinco o tres veces al día.

Una copita de vino diaria, no es buena para la salud

Este también es uno de los mitos más extendidos de nuestro folclore. Antes de comenzar con "pues mi abuelo..." y otras afirmaciones parecidas, recordad que las cosas que parecen ser no siempre lo son. Para eso existe el llamado método científico, complicado y costoso, el cual define experimentos para comprobar la veracidad de una idea. El mito de la copa de vino al día proviene de algunos estudios anteriores y de una conocida curva llamada "en J". Dicha curva recogía los datos de abstemios, bebedores, bebedores ocasionales... y su riesgo de padecer un fallo cardíaco. Sin embargo, tal y como han demostrado en los últimos años algunos investigadores, estos estudios están mal. Cogiendo los datos anteriores y añadiendo más información sobre la población (es decir, añadiendo más y más personas al estudio), han comprobado que la curva estaba desplazada. Y el resultado no era el que se vendía, sino el esperado. Consumir alcohol no es bueno. En ningún caso. Las supuestas propiedades beneficiosas del vino (antioxidantes y otras cuestiones) no hacen que merezca la pena, si es que tienen algún efecto, a nivel de salud. Como muchos nutricionistas dicen, no hay razones saludables para consumir vino. Lo que no quita que decidamos seguir tomando esa copita "porque alegra el corazón".

Los huevos no suben el nivel de colesterol

El mito del colesterol hace ya tiempo que quedó desbancado. Lo que no quita que se siga repitiendo como una vieja letanía: "comer más de tres huevos a la semana te da colesterol" (sic). Pero no es cierto. Para nada. Este mito proviene del hecho de que antes no comprendíamos del todo el funcionamiento de las grasas y los tipos de colesterol. Todavía se oye eso de colesterol "bueno" y "malo". Sin embargo, todos los tipos de colesterol son necesarios. La cuestión están en el equilibrio. El consumo de huevos, se observó, podía aumentar la cantidad de colesterol "malo" en sangre. Sin embargo, estudios mucho más recientes han demostrado que ni esto es así, ni el aumento del colesterol de baja densidad (LDL) tiene por qué resultar en un aumento de riesgo vascular. De hecho, los metaanálisis, estudios que comprueban estudios y detectan fallos de experimentación, concuerdan en que se puede comer hasta un huevo al día sin que eso suponga ningún tipo de perjuicio para la salud. Al contrario, el huevo siempre ha estado en nuestra dieta por ser un alimento muy completo y altamente nutritivo. Evitar los huevos se debe exclusivamente a casos clínicos. Pero si estamos sanos no es necesario tenerle miedo a este alimento.

Los refrescos "light" no ayudan a perder peso

Pongamos las premisas: cuantas más calorías, más engordamos. Ergo, cuantas menos calorías, más adelgazamos, ¿no? Error. Las bebidas edulcoradas sin azúcar (u otra sustancia calórica), efectivamente, no contienen calorías y, por tanto, no los aportan a la dieta. Pero ahí es cuando los estudios se ponen quisquillosos. Porque ya hay más de un médico y nutricionista que señala que el consumo de bebidas edulcoradas, más que ayudar a adelgazar, ayuda a engordar. ¿Por qué? Las razones no están claras, sólo los datos. Probablemente la respuesta se encuentre, de nuevo, en nuestro complejo metabolismo, diseñado para durar ante la adversidad. Se ha observado que el consumo de este tipo de bebidas hace aumentar el nivel de insulina en sangre. Esta hormona se encarga de regular la concentración de glucosa (azúcar, grosso modo), de manera que interviene en su consumo. Pero si no hay azúcar en sangre, ¿qué le pasa al cuerpo? A la larga, apuntan algunos estudios, el consumo regular de este tipo de bebidas podría desencadenar en una insensibilización a la insulina. Es decir, una diabetes. Pero también una obesidad. Todavía seguimos estudiando los mecanismos existentes, que son varios y complejos. Pero por ahora no se puede asociar claramente el consumo de refrescos light a la pérdida de peso. Lo que no quita que sí sea beneficioso eliminar un aporte adicional de azúcar a una vida demasiado dulce.

Comer fruta después de la comida no engorda

Existe otro terrible mito que dice así: "comer fruta después de las comidas engorda". Esta creencia, de nuevo, se basa en una especie de razonamiento que parece lógico. Después de alimentarnos, la fruta "fermenta" y aporta más azúcares (kilocalorías) a la ingesta. Otra versión es que los azúcares de la fruta se almacenan como grasas tras una ingesta normal. Todo esto en realidad es tergiversar los hechos. En primer lugar, la fruta tiene un contenido calórico y punto. No va a tener mayor contenido calórico según el momento en el que lo consumamos. En segundo, da lo mismo si es fruta o cualquier otro alimento. Ingerir más calorías supone la posibilidad de almacenar más grasa. Así de simple. Pero, además, existe una tercera cuestión muy, muy importante: la fruta es necesaria en nuestra alimentación. Aporta fibras vegetales, sacia, aporta vitaminas y oligoelementos. Normalmente no consumimos todas las piezas de fruta recomendadas al día. Así que quitárnosla tras la comida por engordar es un craso error.




Publicar un comentario