viernes, 12 de mayo de 2017

El poético origen de la expresión "viejo verde"

La historia de las palabras es, en muchos casos, imprevisible.

A veces, un error de pronunciación se acaba transformando en la norma, y la norma en error de pronunciación. Este es el caso, por ejemplo, de la palabra "murciélago", cuya forma correcta hasta hace poco tiempo era "murciégalo" (proviene de mur, término romance que se conserva en lenguas como el asturiano y que significa ratón; y ciégalo, que significaba ciego).

Otras veces, es un insulto el que se convierte en halago y viceversa. Así sucedió con la expresión "viejo verde".

Chiste verde, viejo verde... Todos tenemos más o menos claro lo que comporta el adjetivo "verde" en ese contexto: cierto olor a naftalina, mucha caspa y graves problemas de cintura para abajo que no solucionará una pastillita azul.

Sin embargo, los viejos verdes no eran lo mismo en la cultura grecolatina. Entonces un viejo verde era aquel que mantenía el "vigor": verde en latín es viridis, y la viriditas era la cualidad de lo natural, de lo exhuberante y de lo joven.

En aquel tiempo ser un viejo verde era bueno. Tener deseo sexual en la edad provecta significaba que todo iba OK. De hecho, Virgilio atribuye al viejo dios Caronte la cualidad positiva de la verdura.

Pero como señala Joshua Rotman para el New Yorker, la forma en que entendemos la virilitas, esto es, la virilidad o masculinidad — posiblemente relacionada con la palabra viridis por su raíz vir, hombre— ha variado mucho desde época antigua: en nuestros tiempos, una exhibición de músculo no es ya exactamente un valor cívico.

Cuando la sociedad que utiliza una palabra cambia y la palabra no, esta adquiere un carácter totalmente distinto.

Quizá por eso en un mundo gerontofóbico como el actual, el hecho de que un viejo tenga vida sexual posea connotaciones negativas —la RAE define a un viejo verde como aquel que conserva inclinaciones sexuales impropias (¿?) de su edad o de su estado— sea tristemente lógico.

Y lo que antes era exhuberancia se percibe ahora como un perfume dulzón y corrosivo.



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