martes, 16 de mayo de 2017

El triunfo de los personajes de color amarillo en el mundo de los dibujos animados

Si bien algunos de los dibujos animados más populares de la historia (como Bugs Bunny o el mismísimo Mickey Mouse) son una excepción, muchos de los personajes animados más famosos del mundo presentan algo común entre sí: su piel tiene un tono amarillo que, aunque es poco natural, los hace característicos como pocos.

Desde el clásico Piolín hasta el moderno Pikachu, pasando por los Simpson, los ‘minions’ o el mismísimo Bob Esponja, la cantidad de protagonistas de series de animación de color amarillo es lo suficientemente dilatada como para sospechar que, más que una curiosa coincidencia, se trata de un patrón seguido por sus respectivos creadores. Y por varias razones.

A decir verdad, el que muchos de estos personajes sean amarillos se debe a una combinación de factores, entre los que se encuentra el ‘marketing’, algún hecho totalmente aleatorio y, cómo no, la ciencia. Así, por ejemplo, los ‘minions’ son del mismo color que la familia más famosa de Springfield porque los responsables de su creación en la productora Illumination veían un claro parecido entre sus diabólicas criaturas y la sorpresa del famoso huevo de Kinder.

De la misma forma, el padre de Winnie the Pooh, el británico Alan Alexander Milne, tuvo una doble inspiración a la hora de crear en amarillo a uno de los animales más famosos de la factoría Disney: por una parte, se basó en un pequeño oso que hacía las veces de mascota de un destacamento de militares de la Primera Guerra Mundial, que había sido bautizado Winnipeg en recuerdo de la ciudad natal del capitán; por la otra, en un oso de peluche de ese mismo color propiedad de su hijo.

Sin embargo, no todos los dibujos animados amarillos lo son por meras coincidencias con la realidad. De hecho, Matt Groening hizo amarillos a Bart y compañía por un motivo mucho más práctico: él y su equipo querían crear unos personajes que fueran fácilmente reconocibles por el público. Así, y para distinguirse del habitual tono amelocotonado de la piel de otros dibujos de la época, optaron por el amarillo para que cualquier telespectador reconociese a los Simpson aunque estuviese haciendo un rápido ‘zapping’.

Y aún hay más. De hecho, tal y como explican en un vídeo publicado por el canal ChannelFrederator, el abundante uso del color amarillo en la piel de los personajes de animación más famosos de la historia se debe, además de las razones citadas, al que ese tono destaca sobremanera con el habitual fondo azul que acompaña las acciones de los dibujos animados.

La explicación está en el rango de colores RGB que permite ver en los televisores millones de tonalidades diferentes. Es la combinación del rojo, el verde y el azul la que ayuda a semejante riqueza cromática. En la rueda de color compuesta por esos tres colores primarios (y complementada por otros secundarios) el tono opuesto al azul (y, por lo tanto, complementario) no es otro que nuestro querido amarillo.

De esta forma, el amarillo se convierte en el color perfecto para destacar en una pantalla con un fondo azul, ya provenga este del cielo de la ciudad de Springfield o de las profundidades marinas habitadas por Bob Esponja y sus amigos. De la misma forma, si el fondo fuera celeste el mejor color para el personaje sería rojo, mientras que si por alguna extraña razón fuera verde, la mejor opción complementaria sería el magenta.


Así las cosas, más allá de que el fondo más habitual sea el azul por razones obvias, otra cuestión científica apoya el hecho de que los personajes sean amarillos: el color amarillo suele asociarse con la actividad, con personajes llenos de energía. Relaciones que les vienen como anillo al dedo a pequeñas criaturas hiperactivas como los ‘minions’, Bob Esponja o el propio Bart Simpson.

Por si fuera poco, para determinar el por qué muchos animadores se decantan por el amarillo a la hora de crear a sus personajes, la ciencia ha demostrado que este es el color más visible para la imperfecta percepción humana. En definitiva y según la ciencia, los Simpson y Pikachu son como son porque combinan mejor con un paisaje al aire libre y porque destacan mucho más a la vista.

No obstante, y como se ha podido demostrar con los anteriores ejemplos, la ciencia no es el único motivo. El amarillo de Bob Esponja destaca a la perfección en el fondo marino en el que tienen lugar sus aventuras, sí, pero también hay que tener en cuenta que las esponjas reales tienen un tono similar, si bien no es tan chillón como en la serie de animación. En el caso de los ‘minions’ o los Simpson, sin embargo, la naturaleza no da pista alguna: podrían haber sido de cualquier otro color, pero sus creadores se decantaron por el amarillo.

Así, la próxima vez que tu vista se fije en algunos de estos personajes ya conocerás mejor el motivo por el que fueron así diseñados. Sintiéndolo mucho por los pitufos y su inconfundible color azul, el rey cromático en lo que a la animación respecta es el amarillo.




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