lunes, 8 de mayo de 2017

Las personas inteligentes socializan menos y pasan menos tiempo con los amigos

La soledad absoluta no es agradable para casi nadie. Sin embargo, estar rodeados de gente, en ocasiones, solo es una forma ineficaz de evitar sentirse solo.


Al menos, entre las personas más inteligentes, que en general prefieren que sentirse en paz y que nadie los moleste durante más tiempo que las personas menos inteligentes de promedio.

Inteligencia y soledad
Aceptando que medir la inteligencia es harto difícil, los más inteligentes parece que prefieren pasar menos tiempo entre amigos, tal y como revela un estudio en National Center for Biotechnology Information.

Las personas inteligentes se sienten más satisfechos, en general, con sus vidas, y socializan menos. Cuando se relacionan demasiado tiempo con los demás, sin embargo, son infelices, así que lo hacen más infrecuentemente.

Esta correlación se desprende tras una encuesta en Reino Unido en la que participaron 15.000 personas de entre 18 y 28 años de edad.

Esta declaración ha sido acogida por muchos con bastante familiaridad, un mito que habían escuchado, pero del que nunca ha habido ninguna comprobación ni estudio aparente. Hasta este momento, en el que ha salido a la luz las estadísticas que confirman que esta leyenda era real.

Las personas inteligentes y los amigos
Quizás entiendas por personas inteligentes aquellas que cuando estudiaban sacaban muy buenas notas y siempre tenían un libro entre sus manos. Ellas preferían pasar su tiempo en la biblioteca adelantando los ejercicios que les había mandado el profesor. Socializar no era una situación que necesitasen, es más, se mostraban felices en su soledad.

El estudio que se llevó a cabo por la London School of Economics y la Singapore Management University reveló que las personas con un coeficiente intelectual mayor no necesitaban interactuar tanto como las demás personas para sentirse bien.

En cambio, las personas con un coeficiente intelectual mucho menor sí revelaban esa tendencia a socializar, a pasar más tiempo conociendo gente. Esto demostró que las personas inteligentes van a contracorriente con respecto al resto de la población. No hacen lo que se considera “normal”. Ellas son felices sin una vida social tan activa.

La mayoría de las personas necesitan reunirse de forma habitual con amigos u otras personas que compartan su forma de pensar para ser felices.

Las personas inteligentes cuentan con los dedos de una mano a sus amigos y, si les fallan, no tienen problema en seguir adelante. Ellas se encuentran preparadas para afrontar la vida sin necesidad de ningún apoyo. En contraste con muchas personas, no dejan su felicidad en manos de los demás.

De esta forma son mucho más independientes y disfrutan de su soledad, algo que para muchos es impensable. 

Las personas más inteligentes que han aportado grandes inventos al mundo no se han caracterizado precisamente por su sociabilidad. Quizás, sus proyectos y sus metas las hacían mucho más felices que interactuar con los demás. El mismo Satoshi Kanazawa de la London School of Economics lanzaba otra afirmación bomba: las mujeres más inteligentes o no tenían hijos o los tenían tardíamente.

Tiene su lógica si echamos una mirada al mundo. Las personas con más estudios, que han realizado una carrera o algún otro tipo de formación, no tienen hijos hasta pasados los 30 años. En cambio, muchas que dejaron los estudios a niveles de la ESO y el Bachillerato, ya tienen una familia formada con uno o más hijos.

Parece que ser más o menos inteligente tiene mucho que ver con nuestra dependencia y el rumbo que tomará nuestra vida. Según el estudio presentado, una mayor o menor inteligencia nos llevará por un sendero u otro.




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