miércoles, 31 de mayo de 2017

Mitos y verdades sobre el sexo oral

El sexo oral suele ser visto como una alternativa segura a la penetración. ¿Es así? La creencia de que se encuentra libre de riesgos está muy extendida entre algunos adultos y adolescentes. Pasamos revista a los mitos y verdades sobre el sexo oral.
  • El 'boom' del sexo oral La revolución sexual de los años 60 convirtió en una actividad más común la práctica del sexo oral entre personas de todas las edades. Tanto la fellatio (estimulación oral del pene) como el cunnilingus (estimulación oral de la vagina) solía ser practicado únicamente por una minoría. Ahora, el sexo oral es tan importante como el coito. Su popularidad ha llevado precisamente a que se extiendan ciertos mitos y conceptos erróneos que en realidad podría estar perjudicando nuestra vida sexual.
  • No se puede contraer una infección de transmisión sexual por sexo oral  Falso. Se trata de un mito muy extendido entre los adultos más jóvenes, pero lo cierto es que practicar sexo oral sin protección nos pone en riesgo de una contraer una infección de transmisión sexual. El centro de información del VIH, HIV InSite, de la Universidad de California en San Francisco (EE. UU.), indica que si una pareja practica una felación a un hombre, el riesgo aumenta si tiene algún corte en la boca. Dar sexo oral a una mujer también puede aumentar el riesgo de infección si hay sangre menstrual. Aumenta el riesgo si la mujer tiene otra ETS (enfermedad de transmisión sexual) además del VIH. Y aumenta el riesgo si la persona que realiza el sexo oral tiene llagas o cortes en la boca.
  • No se puede contraer la sífilis practicando sexo oral. Falso. Podemos contraer infecciones de transmisión sexual a través del sexo oral, y eso incluye también la sífilis (enfermedad sexual causada por la bacteria Treponema pallidum, que provoca úlceras en los órganos sexuales y manchas rojas en el cuerpo). Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) muestran que un número significativo de casos de sífilis ocurren a través del sexo oral sin protección. El CDC recomienda el uso de preservativos durante el sexo oral para reducir el riesgo de enfermedades de transmisión sexual.
  • Cepillarse los dientes antes del sexo oral puede conducir al VIH  Falso. Tener diminutas heridas en la boca tras cepillarse los dientes, y luego practicar sexo oral, no representa ninguna amenaza, pues estas heridas no proporcionan suficiente acceso al torrente sanguíneo. El VIH raramente se transmite a través de la boca, porque la saliva contiene una enzima que previene que el VIH se transmita, según AIDS Vancouver, una organización sin ánimo de lucro destinada a aliviar la vulnerabilidad colectiva al VIH y al SIDA mediante el apoyo, la educación pública y el trato de la comunidad. Así, el riesgo de transmisión del VIH a través del sexo oral es menor que con el sexo anal o vaginal pero, eso sí, el riesgo no es de 0. La web AIDS.Gov, que aúna recursos e información de EE. UU. sobre el VIH y el SIDA, expone si la sangre, el semen, los líquidos vaginales o la leche materna, se pasaran a una pareja sexual no infectada, esa persona contraería el virus.
  • El zumo de piña cambia el sabor del semen  Falso. Un nuevo mito, con salvedades. Los líquidos corporales, como el sudor, la saliva, las secreciones vaginales y los líquidos seminales, pueden verse influenciados por la dieta y los hábitos de estilo de vida. Sin embargo, estos resultados no son inmediatos, es decir, beber zumo de piña justo antes de practicar sexo oral no hace que cambie el sabor del semen. Aunque el semen puede estar un poco más concentrado, una dieta sana y equilibrada y mantenerse hidratado puede ayudar a que sea menos picante. Así que por más piña que se coma, el semen jamás tendrá el sabor de una piña colada ;)
  • Las mujeres no pueden tener un orgasmo durante el sexo oral  Falso: Un mito popular -aunque quizá no tan extendido- es que las mujeres únicamente pueden tener un orgasmo durante el coito vaginal. Y es más bien al contrario. La verdad es que hasta el 80% de las mujeres tienen dificultades para tener un orgasmo durante la penetración vaginal; sin embargo, sí que son capaces de alcanzar el orgasmo a través de la estimulación manual y oral. Disipar estos mitos del sexo oral nos llevará a tener mejor sexo y más seguro.
  • Los hombres ofrecen tanto sexo oral como reciben, especialmente los hombres mayores  Verdadero solo en el último caso. Está muy extendida la creencia popular de que los hombres, especialmente los hombres mayores, ofrecen tanto sexo oral a las mujeres como las mujeres a los hombres. Sin embargo, un estudio publicado en la revista The Journal of Sexual Medicine descubrió que solo el 55% de los hombres en el rango de 20 a 24 años de edad admitió dar sexo oral en el último año, en comparación con el 75% de las mujeres que sí lo hacían. En el rango de edad de 30 a 39 años, el 69% de los hombres ofrecía sexo oral a mujeres en comparación con el 59% de las mujeres. Este patrón sugiere que cuanto más envejeces, más recíproco eres en el sexo oral.
  • Hacer sexo oral puede reducir el riesgo de preeclampsia  Verdadero. Las mujeres embarazadas que realizan felaciones a su pareja masculina pueden disminuir su riesgo de preeclampsia. Un estudio publicado en la revista The Journal of Reproductive Immunology encontró en las mujeres una fuerte correlación entre una disminución de la incidencia de preeclampsia y la frecuencia con que una mujer practicaba el sexo oral. Si una mujer tenía relativamente poca exposición al semen del padre, tendría un riesgo más alto de desarrollar preeclampasia. Los investigadores creen que esto ocurre debido al desarrollo de la tolerancia inmunológica vía inserción oral y la absorción gastrointestinal del semen. Esto apoya la idea de que una mayor frecuencia de la práctica sexual con el mismo compañero que a su vez es el padre del futuro bebé, puede disminuir significativamente sus posibilidades de desarrollar preeclampsia.
  • Ingerir semen durante el sexo oral puede aliviar las náuseas del embarazo  Verdadero. Las náuseas suelen aparecer durante los primeros meses del embarazo, y estas se pueden remediar con una cucharadita de jengibre o menta. Sin embargo, un artículo escrito por el psicólogo de la Universidad Estatal de Washington Gordon Gallup, sugiere que las mujeres embarazadas que tragan el semen del padre pueden aliviar sus episodios de náuseas matutinas. El cuerpo de la mujer primero rechazará el semen del padre después de la ingestión como una infección y luego reaccionará ante el vómito, según Gallup.
  • El sexo puede disminuir el riesgo de depresión  Verdadero. Practicar sexo, incluido el sexo oral, puede mejorar el estado de ánimo, aumentar el afecto y evitar la depresión. Así lo determinó un estudio publicado en la revista Archives of Sexual Behavior, que descubrió que el líquido seminal puede contener propiedades antidepresivas y disminuir significativamente la depresión en las mujeres. Concretamente, los investigadores concluyeron que no era exactamente el semen, sino la frecuencia de la práctica del sexo en general, lo que hizo que las mujeres se sintieran más felices.
  • El sexo oral puede causar cáncer Un estudio publicado en la revista The Journal of Clinical Oncology descubrió que la proporción de cánceres asociados con el virus del papiloma humano (VPH) aumentó del 16% al 72% desde finales de los 80 hasta principios de 2000, particularmente entre los hombres caucásicos de mediana edad. Las enfermedades de transmisión sexual pueden causar verrugas genitales o presentarse sin síntomas. Pero, si no se tratan, también pueden causar cánceres de cuello de útero, de ano, pene, vagina, cabeza y cuello, entre muchos otros. De hecho, un informe de 2017 realizado por la American Cancer Society determinó que hay cada vez más personas jóvenes con cáncer de lengua provocado por la práctica del sexo oral. Es posible que dentro de 20 años, la mayoría de casos de cáncer de cabeza y de cuello estén provocados por carcinomas positivos de VPH (Virus de Papiloma Humano) en lugar de por el tabaco o el alcohol. El VPH es la enfermedad de transmisión sexual más común.



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