domingo, 21 de mayo de 2017

"Pájaro verde" la tóxica bebida carcelaria chilena hecha con aguarrás, barniz y pintura

Pájaro verde es el nombre dado a un tipo de bebida alcohólica muy tóxica producida dentro del ambiente carcelario en Chile. La mezcla sería preparada ilegalmente por los reos para su consumo dentro de las celdas. No debe confundirse con el Pajarete, el vino dulce producido en el valle de Huasco, Chile.

Preparación
Su componente principal varía según los recursos que disponga el reo. Entre los ingredientes principales, se suelen mencionar el aguarrás, la pintura o el barniz; obteniendo así un destilado de alcohol metílico, tóxico para el ser humano (a diferencia del alcohol etílico que es el que se encuentra en las bebidas alcohólicas comunes), que a veces se mezcla con una bebida cola para "mejorar el gusto". Además, se le agregaría limón, porque existe la creencia de que este cítrico contrarrestraría los efectos tóxicos de los químicos.

Toxicidad
Debido a la naturaleza tóxica de los ingredientes principales, según cuales sean, muchos internos se han intoxicado severamente, e incluso fallecido, por culpa de la ingesta de este ilegal trago artesanal.


Son frecuentes los reportes de presos que han enfermado gravemente tras ingerir la peligrosa mezcla, que también se tomaría en cárceles de Perú y en otras cárceles latinoamericanas. Cuando ocurre una intoxicación de este tipo se deben realizar reiterados lavados gástricos con carbón activado. 

Alcohol con alcohol se cura
Un caso ocurrido en 2009 dónde 3 jóvenes de 20 años tomaron la mezcla debieron inyectarles  un pisco de 40 grados a la vena para salvarles la vida. 

Así lo confirmó el director médico del recinto carcelario. El doctor Carlos González Lagos contó que dio "la instrucción de comprar una botella" y un funcionario partió a un negocio común y corriente en busca del remedio. Para su mejoría "bastó usar pisco en una dosis adecuada y nos tomamos el resto", bromeó el doctor.

González agregó que uno de los presos resultó más comprometido. "No sé cuánto consumieron, pero lo que sí sé es que la dosis que produce la muerte puede variar entre 60 y 200 centímetros cúbicos. Menos de una copa".
Los presos se intoxicaron con alcohol metílico que deja comprometido el sistema neurológico.

El tratamiento consiste en contrarrestar el efecto con etanol y suero, que evita la destrucción de las células del sistema nervioso. 

El etanol está presente en el alcohol etílico que se les pudo haber suministrado a los presos en ampollas, pero como "no estaban disponibles", recurrieron a la clásica linterna de 40, "porque es más pura" que otros copetes, explicó el doctor. 

Los enfermos recibieron durante una semana por goteo a través de una sonda nasogástrica 500 centímetros cúbicos de pisco al día. Pero también se les pudo haber "inyectado a la vena" aguardiente, whisky o ron.
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