sábado, 10 de junio de 2017

¿Cuánto sexo "deberías" estar teniendo?

Nada genera tanto el pánico de no estar a la altura del resto como la frecuencia sexual. Al parecer, estamos obsesionados con tener una cantidad “adecuada” de sexo.


Mantener una vida sexual activa a como dé lugar puede ser abrumador, y muchos nos aferramos a cosas concretas —como la cantidad de veces que hacemos el amor— para sentirnos tranquilos con el tema.

Sin embargo, la verdad es que no existe un número mágico que funcione para todas las parejas. He trabajado profesionalmente con algunas parejas que pensaban que tener sexo diariamente era muy poco, y otras que creían que una vez al mes era ya demasiado. Cada pareja es un mundo.

A pesar de lo que acabo de ello, es posible calcular qué frecuencia puede funcionar en tu relación. Aquí te mostramos cómo hacerlo:

Olvídate de la luna de miel
Descartemos inmediatamente este mito popular: la frecuencia sexual que tienes al inicio de tu relación (periodo conocido como la “fase de la luna de miel”), por regla general, no es sostenible. Cuando inicias una relación, no existe ninguna de las complicaciones con las que tienes que lidiar en una a largo plazo. Claro, a menos que el sexo sea increíblemente importante para ambos, y que los dos le tengan una firme devoción, no establezcas las marcas de los primeros meses como tu meta. Grosso modo, la mitad de esa frecuencia es un estándar más que manejable.

No olvides otras etapas de la relaciónEs útil revisar tu historial amoroso (post luna de miel, obviamente), en especial si te encuentras en una relación a largo plazo. La vida sexual tiene sus idas y venidas, por lo que es normal tener puntos altos y bajos en ella. A lo largo la relación, ¿cuándo fueron más felices sexualmente? ¿Recuerdan algún detalle específico sobre su vida sexual en todo este tiempo? Por ejemplo, quizás tenían siempre citas sexuales los viernes por la noche, o estaban todo el día en la cama casi todos los domingos. Estos periodos pueden darte ideas más realistas sobre hacia qué meta apuntar.

Amplía tu definición de lo que es el sexoLa mayoría de las parejas —las heterosexuales, en particular— caen en la trampa de pensar en el sexo únicamente como coito. Las parejas del mismo sexo, por el contrario, tienden a tener definiciones más amplias sobre qué constituye el sexo. ¿Adivinas cuál de los dos grupos presenta de manera consistente mayor satisfacción sexual?

Si eres de los que restringe el sexo solo al coito, tu vida sexual se te tornará aburrida y rutinaria muy pronto. Afortunadamente, existen muchísimas opiniones distintas: sexo oral, estimulación manual (mutua o masturbación solitaria), juego anal, juego de pezones, masajes sensuales, juguetes sexuales, frotamiento genital, fantasear, juegos de rol, juego de sensaciones, entre otras, son también sexo. Cuando existen más opciones en la mesa, naturalmente, el sexo se siente mucho más atractivo y satisfactorio.

Enfócate en la calidad del sexo
Tener sexo solo con el fin de cumplir una cuota rara vez resultará placentero. A menos que estar a la altura del resto sea una parte emocionante de algún juego de rol sexual, te recomiendo prestar atención a la calidad sobre la cantidad. En mi experiencia, cuando las parejas tienen sexo satisfactorio para ambos, la frecuencia sexual aumentará de manera natural.

Tómate el tiempo para pensar en tus fantasías sexuales favoritas con tu pareja. ¿Qué significa para ti “buen sexo”? ¿Es tener un orgasmo? ¿Sentirte conectado emocionalmente? ¿Seguir a tu manera un libro de posiciones sexuales? Obviamente, este es un tema enorme, pero intenta identificar entre tres y cinco cualidades que son importantes para ti y compártelas con tu pareja.

Respeta las necesidades del otroSiempre me preguntan acerca de la compatibilidad sexual, pero la verdad es que nunca encontrarás una pareja con la que seas perfectamente compatible. Incluso si, mágicamente, ambos supiesen que necesitan sexo dos veces a la semana para ser felices, ¿cómo podrían saber que ambos quieren tenerlo exactamente el mismo día y a la misma hora? Absolutamente todas las parejas deben lidiar con diferencias entre sus necesidades sexuales.

De acuerdo con mi experiencia, las parejas son más felices cuando sienten que sus necesidades son importantes para el otro. No se trata de satisfacer por completo al otro siempre, sino más bien de escuchar qué quiere tu compañero y respetar sus necesidades, dando todo de ti para que ambos formen un equipo.

Si tu pareja tiene, en general, un bajo nivel de deseo en comparación con el tuyo, quizás signifique que tendrás que masturbarte más seguido. Sin embargo, también podrías hacer el esfuerzo de ayudarle a solucionar aquello que obstaculiza su deseo (por ejemplo, ayudando a que tenga un tiempo a solas de vez en cuando o apoyándole con algunas de sus responsabilidades).

En caso de que tu pareja posea un deseo sexual mayor al tuyo, quizás eso signifique que tendrás que intimar de alguna forma incluso sin estar de humor. Es en estos momentos cuando debes entender que el sexo va más allá de la penetración. Puede que no estés de ánimo para el coito, pero podrías satisfacer a tu pareja con tu mano o hablándole sucio mientras ella se masturba.
Haz que el esfuerzo sea más frecuente que el deseoSeamos honestos: para la mayoría de nosotros el sexo no tiene tanta prioridad como quisiéramos. Estamos ocupados. Estamos cansados. Estamos abrumados. Somos perezosos. Es fácil dejar al sexo en segundo plano.

Aunque me esfuerzo para que mis clientes se conozcan a sí mismos y se respeten tal y como son, creo firmemente que el sexo requiere de un esfuerzo continuo y activo. A veces eso significa intentar estar de ánimo incluso cuando te sientes cansado o con pereza. Sin embargo, tengamos en cuenta que el esfuerzo es vital para mostrar a nuestras parejas que las respetamos, y también a sus necesidades (¡así como nos respetamos a nosotros mismos y nuestras necesidades!).

También es importante tener en mente que la mayoría de las personas no sienten deseo sexual hasta que empiezan a hacer algo físico. Muchos de mis clientes me comentan que hasta que el sexo no ha terminado no se dan cuenta de que lo disfrutaron; se dicen: “increíble, sí que fue divertido. Siempre me olvido de cuánto me gusta el sexo”. Mi recomendación es intentar tocarse mucho más, al menos el doble de veces que cuando sienten ganas de tener sexo. Si consiguen encender la llama, continúen y tengan sexo. De lo contrario, siempre es bueno tener más toqueteos en tu relación.
Lo esencial es tener en cuenta que el esfuerzo que ambos estén dispuestos a hacer para conectarse íntimamente es mucho más importante que la cantidad de coitos que terminen teniendo. Hacerlo una cantidad exacta de veces por semana no te va a asegurar la felicidad. Lo que te hará feliz es saber que tu pareja respeta tus necesidades, y que ambos trabajan juntos como un equipo para encontrar el punto medio entre lo que realmente quieren.





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